Me desperté con un ruido atronador que provenía de la
habitación de mi hermano. Eran las nueve de la mañana y yo estaba cansada, necesitaba seguir durmiendo, pero estaba
claro que no podría, así que, me levanté de cama y caminé por el pasillo aun confusa por el ruido.
Tenía unas lagañas importantes en mis pestañas, por lo que
me iba frotando los ojos a medida que caminaba, lo que provocó que tropezara con la puerta de la habitación y me
hiciera daño en los dedos del pie.
Si, había empezado bien el día.
Seguí caminando como pude, medio cojeando, hasta que al fin
llegué a la habitación de mi hermano.
Descubrí la causa por la que me había despertado; mi hermano
estaba taladrando la pared.
-Jason...-No me oía, supongo que era por el ruido del
taladro. Me acerqué hasta él. -JASON! -Al fin me oyó.
-Oh, buenos días Sophia, que haces levantada a estas horas?
-Parecía mentira que me estuviera preguntado aquello, había sido él quien me despertara con el ruido.
-Me has despertado. Que haces? -Pregunté mientras seguía
frotándome los ojos.
-Estoy haciendo unos agujeros en la pared, quiero colocar
unos cuadros y un par de estanterías. -Hice una mueca insinuando que no me importaba. Miré a mi alrededor y todo
estaba en desorden; todo estaba colocado en medio de la habitación, parecía el juego del tetris, solo que con
muebles.
-Jason, que hacen así las cosas?
-Falta poco para que nazca el bebé, y quiero cambiar algunas
cosas de lugar. Me ayudas?
-Vale. Iré a ducharme y a cambiarme de ropa, después vengo a
ayudarte. -No tenía ganas de ayudarle, estaba agotada, pero era por mi sobrino, así que le ayudaría.
Me duché rápido y me vestí algo cómodo, un short, una camiseta y una camisa. No me molesté en
peinarme, total, iba a ayudar a mi hermano...
Regresé a la habitación con Jason.
-Ya estoy, que quieres que haga?
-Ve pasándome los cuadros a medida que yo haga el agujero,
vale? Así acabaremos antes y podremos ordenar la habitación.
-De acuerdo.
Estábamos acabando de colgar los cuadros,
íbamos a empezar con las estanterías cuando a mi hermano se le estropeo el taladro.
-Sophia, puedes coger el otro taladro?
-Si, donde está?
-En el armario, en la parte de arriba, detrás de la caja de
herramientas.
-Vale. -Me puse de puntillas, para poder alcanzarlo.
-Sophia, necesitas ayuda?
-No, puedo sola. -En realidad, un poco de ayuda no me
vendría mal, pero por no molestar a mi hermano... Alcancé la caja de herramientas con las manos e iba a apartarla hacia un
lado para coger el taladro, pero mi suerte me hizo acabar de otra forma: la caja se me vino encima y me dio en
la cabeza, dejándome aturdida en el suelo. Se me nubló la vista y no podía oír muy bien, apenas pude escuchar a mi hermano gritar mi nombre asustado.
Abrí los ojos lentamente, estaba tumbada en el sofá tapada
con una manta de terciopelo y Kassandra me estaba acariciando el pelo.
Jason estaba hablando con un hombre al
lado de la puerta, ya se iba, cerró la puerta y vino hacia a mi.
Kassandra, al ver que me despertaba, empezó a
hablarme.
-Sophia! Por fin despiertas, nos has dado un buen susto...
-Pensé que iba a echar a llorar, pero no lo hizo. -Estás bien?
-Si... Me duele algo la cabeza, pero estoy bien. -Kassandra
me sonrió aliviada por verme bien. -Quien era aquel hombre que se acaba de ir?
-Era el médico -Respondió Jason -Ha dicho que estás bien,
pero que necesitas descansar.
-Vale.
Jason volvió a su cuarto para terminar con lo de antes y yo
me quedé con Sandra en el salón.
Mientras yo veía la televisión ella leía un libro, era ''The
Notebook''. Había visto la película, la historia de amor era preciosa... Ojalá yo viviera una así...
-Sophia mira! -Kassandra me cogió la mano y la puso sobre su
barriga, sonreí al notar como el bebé daba 'pataditas'.
-Sandra, como le vais a llamar?
-Aun no lo sabemos. A ti que nombre te gustaría que le
pusiéramos? -Pensé durante un rato, y contesté.
-James...
-Me gusta el nombre.
-Y a mi -Debí de sonrojarme, porque Kassandra me miró de una
forma extraña y riéndose.
-Está bien Soph, quien es ese chico?
-De que chico me hablas? -Respondí algo alterada, por lo que
me delaté. Admití de forma indirecta lo que había dicho Kassandra. Suspiré. -Sandra... No puedo decirte quien es, de
momento, pero por favor, no se lo cuentes a mi hermano, sabes como se pone con estos temas... Es igual que mi
padre...
-De acuerdo. No diré nada, pero dime... Os habéis besado ya?
-Se echó a reír y le tapé la boca con mi mano, haciéndola callar.
-Shh! cállate o se enterará Jason.
-Perdón Soph, pero... No me has contestado. -Volvió a
sonreír de una forma pícara, lo que me hizo ponerme aun más roja.
-Si... Nos hemos besado... -Estaba súper nerviosa en ese momento.
Y que Kassandra se echara otra vez a reír no ayudaba mucho.
-Hay mi niña, que se nos hace mayor! -Cogió mis mejillas y
las pellizcó de la misma forma que hace la gente con los bebés. Lo odiaba. -Y dime Soph... Ya lo habéis hecho? -Dijo
mirándome con atención. Me puse rojísima y más nerviosa aun.
-SANDRA! NO DIGAS TONTERIAS! -Dije alzando el tono de voz. -No, no lo hemos hecho. -Dije mientras me calmaba.
-Vale. -Hubo unos minutos de silencio. -Y tu... Sabes todo
lo que hay que saber sobre...?
-Oh por Dios! Tu también con la charla no! Ya se todo, vale?
Ya basta!
-Vale vale, tranquila. Siento el interrogatorio.
-No pasa nada -Intenté tranquilizarme. Sandra solo intenta
protegerme, solo quiere lo mejor para mi, es normal que me pregunte cosas de este estilo, pero entendedme, me da
corte hablar de esto con ella. Lo pasé fatal cuando mis padres me dieron la famosa 'charla', que vergüenza... La
única persona con la que no me daba tanta vergüenza hablar sobre estos temas era con mi amiga Ainhoa. Que ahora que lo
pienso... Llevo días sin hablar con ella, y tengo que contarle todo lo que me ha pasado. No me creerá. -Voy a mi
cuarto.
-Vale, si necesitas algo, avísame.
-De acuerdo.
Fui a mi cuarto, me maree al ponerme de pie por culpa del golpe
de antes, pero solo fue durante unos segundos.
Llamé a mi amiga y se lo conté, no se lo creía, pero
finalmente si. Le pedí que no se lo contara a nadie, no era plan de que todo el mundo supiera que me he besado con
Niall... No creo que a él le gustara...
Después de colgar recibí un mensaje de James:
'Buenos días
pequeña, que tal has dormido? Yo no he pegado ojo, me he pasado la noche
pensando en ti, en ayer... Necesito volver a sentir tus labios...
Te quiero.'
Iba a contestarle, pero...
-AAHHH! -Se escuchó un grito que venía del salón. Mi hermano
y yo corrimos para ver que pasaba.
Kassandra había roto aguas.
-Rápido, vallamos al hospital! -Dijo mi hermano alterado.
Yo cogí la bolsa de Sandra y cerré la puerta de casa tras de
ellos.
Subimos al coche y nos pusimos en marcha, en 10 minutos
llegamos al hospital. Estaba cerca.
El hospital se llamaba 'Princess Grace Hospital'. La
atendieron rápidamente y se la llevaron a la habitación.
Estuvimos con ella en la habitación todo el tiempo.
Llevábamos ya cuatro horas en el hospital, se me pasaba el
tiempo demasiado lento. Fue entonces cuando recordé las palabras de mi profesora de biología 'Un parto puede llegar
a durar más de seis horas'.
Sentí algo de pena por Kassandra, que cada vez sufría más
con las contracciones. No soportaba aquello más y salí fuera a tomar el aire.
Me acordé de Niall y le mandé un mensaje:
'Siento haber
tardado tanto en contestar, mi cuñada va a dar a luz y estamos en el hospital.
El Princess Grace Hospital.
Te quiero mi
duendecillo irlandés'
Volví dentro de la habitación al cabo de un rato. La enferma
estaba hablando con Sandra. Por el tema de la epidural, para que sea un parto indoloro.
Después de unas horas empezó el parto. Yo no podía estar en
la habitación, por lo que tuve que esperar fuera.
Pude escuchar los gritos y las quejas de Kassandra, lo que
me hacía sentir mal, me daban ganas de llorar y no paraba de tocarme la barriga, de los nervios, me dolía.
Al fin escuché un llanto, si, era mi sobrino. La enfermera
vino a avisarme y entré corriendo, allí estaba, descansando en el colo de la madre. Miré a mi hermano
llorando de felicidad y yo, al verle, lloré también. Me acerqué más al pequeño para verle mejor, era precioso, pero
normal, los padres no eran nada feos.
Le toqué su pequeña manito y, el, agarró mi dedo. No pude
evitar sonreír y soltar unas lágrimas.
-Sophia -Dijo Kassandra entre sonrisas. -He hablado con tu
hermano y los dos estamos de acuerdo. Le llamaremos James. -Me sentí aun más feliz. Abracé a Sandra y Jason y le
dí un beso en la mejilla a mi sobrinito. Al pequeño James.
Le saqué una foto al niño y se la envié a Niall:
'Te presento a mi
sobrino! Y adivina... Se llama como tú. James! Hahaha.'
A Kassandra no le darían el alta hasta mañana, y como había
un par de butacas en la habitación, Jason y yo nos quedaríamos a pasar la noche en el hospital con ella.
Me daba mal rollo quedarme en el hospital por la noche, pero
no me dejaban irme a casa sola.
Eran las doce de la noche y yo no era capaz de pegar ojo,
así que decidí ir a dar un paseo por el hospital.
Aquellos pasillos daban miedo, tan oscuros...
Me asomé a una ventana; aunque estaba cerrada me servía para observar las calles y distraerme un poco.
Estaba como absorta viendo aquel paisaje nocturno cuando el
sonido de unos pasos me quitó de mi trance: Algo o alguien se acercaba a mi en silencio.
En ese momento empecé a acordarme de varias películas de
terror y, con el miedo, me quedé paralizada.
Los pasos se pararon y en el cristal de la ventana pude ver
reflejada una figura masculina que, poniendo una mano en mi cintura y otra en mi boca privándome del habla, se acercó
a mi despacio para susurrarme un 'Boo!'
Me asusté y me giré rápidamente. Aquella persona quitó su
mano de mi boca al ver que me daba la vuelta, pero cuando quedamos cara a cara, hizo un gesto con su mano para decirme
que no gritara y después sonrió. Era Niall.
Mi reacción al verle no fue darle un abrazo o besarle, sino
quitarle su mano de mi cintura y darle un golpe en hombro.
-Es así como saludas a 'tu duendecillo irlandés'? -Preguntó
sorprendido mientras se frotaba el hombro.
-Me has asustado! -No pude evitar contestarle enfadada.
Niall volvió a pasar su mano por mi cintura, me pegó a el y
después me abrazó fuertemente, casi no podía respirar.
-Lo siento pequeña, no era mi intención asustarte -Parecía
arrepentido. Me olvidé de mi enfado y le abracé igual.
Nos separamos y nos miramos. Me pregunté que como sabía en
que hospital estaba, pero recordé que yo misma le había mandado un mensaje y se
lo había dicho. Aun así sentí curiosidad por saber que hacía allí en el
hospital:
-Niall, por que estas aquí? Y a estas horas?
-Necesito una excusa para ver a mi chica? -Sus palabras
hicieron que me sorprendiera y que me preguntara a mi misma 'acaso estamos saliendo?'.
-Tu chica? -Pude notar como Niall se avergonzaba de haber
dicho aquello antes.
-Perdón si te he intimidado... Es solo que...
-Te gustaría que lo fuera? -Pregunté sonrojada.
-Que? -Niall se sorprendió ante mi pregunta y se sonrojó
también.
-Te gustaría que fuera tu chica? -Dije nerviosa y preocupada
por su respuesta.
-La verdad... Si... -Se mordió el labio y me miró con una
leve sonrisa. Yo sonreí feliz por lo que acababa de decir, pero antes de que pudiera decir nada, habló él -Me gustaría
que fueras mi novia... Pero este no es el momento ni el lugar adecuado para pedírtelo... -Me abrazó otra vez y
susurró. -Quiero que sea especial, eres muy importante para mi. -Me besó de una
forma dulce y a mi se me escapó una lagrima. -Te quiero. -Seguimos abrazados
durante varios segundos, después él suspiró preocupado, se separó un poco
de mi y entre titubeos continuó hablando. -Soph, he venido hasta aquí para decirte que los chicos y yo tenemos
que irnos durante unos días, ya sabes, conciertos...
Le miré fijamente, notando como las lágrimas se amontonaban
en mis ojos; preparadas para salir.
-Cuando volverás? -Intenté aguantar mis lágrimas y, por la
cara que puso, él también.
-En... Dos semanas... -Me abracé a él y lloré; la idea de no
poder verle en dos semanas no me gustaba nada. -Por favor, no llores... -Secó
mis lágrimas y me besó la mejilla. -Nos veremos en dos semanas... Vale?
-Vale...
-Adiós Soph. Te quiero...
-Adiós Niall, te quiero... -Volvió a besar mi mejilla, pero
más despacio, y mientras se alejaba de mi pude ver como secaba alguna que otra
pequeña lágrima que intentaba salir de sus ojos.
Su imagen se fue desvaneciendo lentamente mientras caminaba
por aquel pasillo.
Yo volví a la habitación, pero antes de entrar sequé mis
lagrimas con las mangas de mi chaqueta.
Ya dentro me acomodé en una de las butacas y me tapé un poco
con una de las mantas que nos habían dado las enfermeras.
Al poco rato me quedé dormida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario