Apenas había pasado una semana desde que Niall se había ido.
Desde entonces, yo pasaba el tiempo encerrada en mi
habitación y me limitaba a dejar pasar los días, observando la ciudad desde el
alba hasta el anochecer.
La verdad, me sentía algo ridícula, como dirían algunos,
estaba deprimida por una tontería. Niall iba a volver en unos días. En cambio
yo estaba triste, como si se hubiera ido para siempre…
Me recosté en mi cama y cerré los ojos para descansar pero
algo me interrumpió: El leve llanto de un niño pequeño.
Al principio me parecía extraño, ‘un bebé en casa?’ pensé. Pero
pronto me acordé de mi sobrino, el pequeño James.
Si, lo sé, ‘como me podía haber olvidado de él?’os estaréis
preguntando, la respuesta está en que, como dije antes, yo llevaba día sin
salir de mi cuarto, aislada de todo cuanto me rodeaba y, contra mi voluntad,
había olvidado la existencia de mi sobrino por completo…
Pasaron unos instantes y nadie había ido a ver que le pasaba
al pequeño. Estúpida de mí. Ahora me acordaba, Sandra y Jason había salido a
comprar unas cosas y me había dejado a su cargo. Me levanté rápido de cama y
fui a buscarlo. Me asomé despacio a su cuna, allí estaba, llorando.
Lo cogí y lo dejé descansar entre mis brazos y al instante
dejó de llorar. Sonreí de forma sutil:
-Que pasa? Llorabas por que querías estar con tu tía? -El
pequeño hizo una mueca imitando una sonrisa y cerro despacio lo ojos,
quedándose dormido al instante.
Dejé que se quedara en mis brazos un rato más y lo volví a
acostar en su cuna. Besé su frente y me quedé observándole hasta que llegaron
mi hermano y Sandra:
-Valla, por fin te dignas a salir de tu habitación. –Dijo
Sandra sonriendo mientras me abrazaba fuertemente.
-Sophia! –Continuó mi hermano. –Por fin te dejas ver, pequeña.
–Me ha llamado pequeña? Así era como me llamaba Niall, pequeña… Sentí una
angustia en el pecho y las palabras no me salían, así que solo reí.
Pasaron unos minutos y me calmé, por lo que pude tener una
conversación con ellos dos.
Echaba de menos esas charlas.
Mientras hablaba con ellos me olvidé de Niall, no por
completo, pero si lo suficiente como para no estar tan deprimida como antes…
Los días seguían pasando y cada vez estaba más cerca el día
en que Niall regresaría. Estaba ansiosa por volver a verle. Desde que se había
ido no habíamos hablado, solo veía fotos de los conciertos y demás en internet.
El día anterior a la llegada de Niall visité Twitter y vi un
tweet de él que hizo que me sonrojara, me emocionara y me dieran ganas de
llorar: “I miss you… S.”
Pero claro, esa ‘S’ dio mucho de que hablar en la red
social, y es que miles de fans se volvieron locas y se preguntaron quien podría
ser esa chica cuyo nombre empieza por ‘S’.
Me gustaría haber podido decir que esa chica era yo, pero
posiblemente nadie me creería.
Apagué el ordenador y me dormí.
Al día siguiente me desperté por el sonido de mi móvil.
Acababa de recibir un mensaje:
“Sophia, ya hemos llegado a Londres. Me muero de ganas de
verte, pero… Tendré que esperar a que anochezca.
He preparado algo especial…
A las nueve pasará alguien a recogerte.
Hasta esta noche, pequeña. Te quiero.
Niall.”
Algo especial? De que se trataría? No importaba, sería
especial siempre que fuera con él.
Me sentía demasiado emocionada, estaba como hiperactiva
corriendo y saltando por todos lados.
Aunque faltaban horas para verle, yo ya estaba buscando que
ponerme para la cita.
Con el ruido desperté a Sandra que vino a mi cuarto para ver
que pasaba:
-Sophia, que estás haciendo? –La miré sonriendo y me acerqué
a ella.
-Está Jason en casa?
-No, ha ido a trabajar. –En seguida tiré de ella hacia
dentro y cerré la puerta. –Sophia, se puede saber que pasa? Estás demasiado
alterada.
-Verás Sandra… Te acuerdas de lo que te conté? Del chico que
me gusta?
-Si, ese chico del cual no puedo saber el nombre. Que pasa?
-Tengo una cita con el esta noche y… -Sandra me interrumpió
y empezó a saltar y reír como yo antes.
-Eso es fantástico! Y dime que te vas a poner? –Parecía más
emocionada que yo, resultaba divertido, pero a la vez daba miedo.
-Ese es el problema, que no sé que ponerme… Necesito tu
ayuda Sandra… -Sandra había pasado años trabajando como estilista profesional,
si tenía dudas sobre moda, ella era la persona a la que debía preguntar.
-No te preocupes, rápido, vístete y nos iremos de compras!
Así fue, nos preparamos Sandra, el pequeño James y yo y nos
fuimos de compras por Londres.
Vimos cientos de tiendas, y en cada una en la que entramos,
Sandra me hacía probarme miles de vestidos. Terminé odiando la ropa.
No encontrábamos nada que me fuera bien: Unos eran demasiado
largos, otros eran horteras y otros demasiado sencillos, los que me gustaban a mi no
le gustaban a Sandra y viceversa…
Nos habíamos dado por vencidas cuando, mientras estábamos
sentadas en un banco, el vestido de un escaparate nos llamó la atención. Si,
ese era el perfecto:
Llegué a casa y dejé el vestido encima de cama, estaba
deseando ponérmelo.
Pasaron unas horas y empecé a prepararme.
Me acordé de un conjunto de ropa interior que había comprado
en España y que aun no había estrenado. Lo cogí de mi armario y me paré a
pensar en si de verdad ponerlo o no:
Finalmente me puse aquel conjunto, la verdad, es que me
quedaba muy bien.
Me puse el vestido, unos tacones blancos, algún complemento,
una chaqueta vaquera y un poco de perfume.
-Puedo pasar? –Se oyó a Kassandra desde el otro lado de la
puerta de mi cuarto.
-Si, pasa.
-Wow! Sophia estás preciosa.
-Gracias Sandra
-Pero… Tenemos que hacer algo con ese pelo. Ven te haré un
recogido. –Kassandra me peinó y me maquilló un poco.
Ya estaba lista. Y ya eran
casi las nueve por lo que me despedí de Sandra y bajé. Allí estaba una preciosa
limusina negra aparcada frente el portal de casa. Me subí y en menos de diez
minutos llegamos a una gran casa.
Me bajé del coche y me acerqué al portal, timbré y Niall me
abrió la puerta. Llevaba puesto un traje, estaba demasiado guapo.
-Niall!
-Sophia! –Me abalancé sobre el para abrazarle, y el hizo lo
mismo.
-Te he echado de menos –Dije con las lágrimas apunto de
salir.
-Y yo a ti pequeña… No he parado de pensar en ti todo el
tiempo… He preparado algo para ti aprovechando que tenemos la casa para
nosotros solos. –Me agarró la mano, me adentró en la casa y me vendó los ojos
con un pañuelo blanco.
-Para que es esto?
-Es una sorpresa. Ahora lo verás. –Me llevó caminando de la
mano unos segundos, hasta que nos paramos. Estaba nerviosa. Me soltó y se puso
detrás de mi para agarrarme ahora por la cintura. –Ya puedes mirar. –Susurró en
mi oído. Y así fue, me quité aquella venda y contemplé un precioso jardín
adornado con velas, y una pequeña mesa con la cena colocada en el centro. –Te
gusta?
-No, no me gusta. Me encanta, es precioso. No tenías que
haberte molestado. –Me giré hacia el, sonreímos y nos besamos.
-Por ti, esto y más. –Volvió a besarme y me llevó de la mano
hasta la mesa. Nos sentamos a cenar y mantuvimos una agradable charla.
Al acabar Niall y yo nos sentamos en el césped para contemplar
las estrellas.
-Espérame aquí, en seguida vuelvo.
-A dónde vas?
-A por la segunda parte de la sorpresa. –Sonrió, me dio un
beso en la mejilla se levantó y se fue. Me dejó intrigada.
A los minutos volvió con su guitarra y se sentó en frente de
mi.
-No he conseguido encontrar las palabras adecuadas para
decir lo que siento por ti, pero esta canción puede servir… -Adivinad que
canción era… Exacto, ‘Moments’. No pude evitar soltar unas lagrimas mientras la
cantaba y me miraba fijamente a los ojos. Tampoco pude evitar besarle
apasionadamente cuando terminó la canción.
-Niall, gracias. Por todo. Te quiero… -Volví a besarle, y
así estuvimos durante un buen rato hasta que, ardiendo en mi interior, le
pregunté algo a lo que estaba deseando que dijera ‘si’. –Niall… El otro día nos
interrumpieron, pero como has dicho antes, ahora estamos solos y…
-Quieres que lo hagamos…? –Me sonrojé, pero si, eso era lo
que quería.
-Si… Pero solo si tu quieres. –No me contestó, solo sonrió,
se levantó y me ayudó a mi a levantarme del césped.
Me llevó dentro de la casa, subimos las escaleras y llegamos
hasta su habitación.
Nos sentamos en su cama y empezamos a besarnos de nuevo.
Empezó a subir la temperatura y la ropa empezaba a sobrar. Nos
quitamos las chaquetas y seguidamente Niall se quitó la camisa y los
pantalones, quedándose en ropa interior. Y mientras yo acariciaba su torso el
desabrochaba mi vestido.
Mi corazón comenzaba a ir más rápido, y cuando me desprendí
de mi vestido y me quedé en ropa interior, me avergoncé un poco.
-Valla… -Dijo sorprendido y mirándome deseoso.
-Que pasa?
-Estás tan preciosa con ese conjunto, que me da pena tener
que quitártelo. –Se mordió el labio y yo me lancé sobre el dejándole tumbado en
la cama y yo encima de él, aunque ese momento no duró mucho porque pronto me
volteó y se quedó el encima de mi.
Separó sus labios de los míos despacio y los deslizó hasta
que estos se encontraron con mi cuello. Empezó a besarlo dulcemente y, a la
vez, acariciaba mi vientre con su mano. Mi pulso se aceleraba, demasiado, así
que quité su mano de mi barriga.
-Pasa algo? –Preguntó Niall preocupado por mi reacción.
-Verás Niall... Es que yo…
-No estás cómoda?
-No, no es eso. Es solo que… Es mi primera vez y… Estoy algo
nerviosa. –Me sonrió de una forma tierna y se reincorporó quedándose de
rodillas en la cama, yo hice lo mismo.
-Sophia, no quiero que te sientas obligada a hacerlo si no
quieres. Eres muy importante para mi, y por ti, sabré esperar.
-No me siento obligada, simplemente estoy nerviosa.
-Entonces, quieres que lo hagamos? –Le besé.
-Responde eso a tu pregunte? -Sonreímos y volví a tumbarme en
la cama dejando que Niall se quedara encima.
-Haré que sea especial –Susurró.
Volvimos a lo nuestro. Nos besamos durante un buen rato y
Niall volvió a intentar lo de antes, pero esta vez, le dejé hacerlo.
Me levanté para ponerme yo encima. Ahora estaba sentada
sobre él.
No perdió el tiempo y aprovechó aquella ocasión para
desabrochar mi sujetador.
Besé su cuello mientras él acariciaba mi cuerpo. Nos miramos
con deseo a los ojos y me quité de encima para tumbarme otra vez en la cama.
Los dos nos quitamos la poca ropa que teníamos en ese
momento para quedarnos completamente desnudos y, él empezó a besar mi vientre
suave y dulcemente.
Fue subiendo hasta mis pechos e hizo lo mismo y así hasta
que sus labios se encontraron con los míos.
-Estás segura?
-Si…
Se colocó un preservativo y yo separé ligeramente mis
piernas.
Se acercó a mi acariciando mi muslo y mientras nos
besábamos, empezamos a hacerlo.
Finalmente, al acabar, beso mi cuello y se dejó caer en la cama,
agotado.
Nos miramos fijamente y sonreímos.
Me acercó a él para quedarnos abrazados bajo las sábanas. Fue
entonces cuando besó mi frente y susurró un ‘Te quiero’ antes de que me quedara
dormida escuchando el latido de su corazón.


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