viernes, 7 de diciembre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 8 'Moments'


Apenas había pasado una semana desde que Niall se había ido.
Desde entonces, yo pasaba el tiempo encerrada en mi habitación y me limitaba a dejar pasar los días, observando la ciudad desde el alba hasta el anochecer.

La verdad, me sentía algo ridícula, como dirían algunos, estaba deprimida por una tontería. Niall iba a volver en unos días. En cambio yo estaba triste, como si se hubiera ido para siempre…

Me recosté en mi cama y cerré los ojos para descansar pero algo me interrumpió: El leve llanto de un niño pequeño.
Al principio me parecía extraño, ‘un bebé en casa?’ pensé. Pero pronto me acordé de mi sobrino, el pequeño James.
Si, lo sé, ‘como me podía haber olvidado de él?’os estaréis preguntando, la respuesta está en que, como dije antes, yo llevaba día sin salir de mi cuarto, aislada de todo cuanto me rodeaba y, contra mi voluntad, había olvidado la existencia de mi sobrino por completo…
Pasaron unos instantes y nadie había ido a ver que le pasaba al pequeño. Estúpida de mí. Ahora me acordaba, Sandra y Jason había salido a comprar unas cosas y me había dejado a su cargo. Me levanté rápido de cama y fui a buscarlo. Me asomé despacio a su cuna, allí estaba, llorando.
Lo cogí y lo dejé descansar entre mis brazos y al instante dejó de llorar. Sonreí de forma sutil:
-Que pasa? Llorabas por que querías estar con tu tía? -El pequeño hizo una mueca imitando una sonrisa y cerro despacio lo ojos, quedándose dormido al instante.
Dejé que se quedara en mis brazos un rato más y lo volví a acostar en su cuna. Besé su frente y me quedé observándole hasta que llegaron mi hermano y Sandra:
-Valla, por fin te dignas a salir de tu habitación. –Dijo Sandra sonriendo mientras me abrazaba fuertemente.
-Sophia! –Continuó mi hermano. –Por fin te dejas ver, pequeña. –Me ha llamado pequeña? Así era como me llamaba Niall, pequeña… Sentí una angustia en el pecho y las palabras no me salían, así que solo reí.

Pasaron unos minutos y me calmé, por lo que pude tener una conversación con ellos dos.
Echaba de menos esas charlas.

Mientras hablaba con ellos me olvidé de Niall, no por completo, pero si lo suficiente como para no estar tan deprimida como antes…

Los días seguían pasando y cada vez estaba más cerca el día en que Niall regresaría. Estaba ansiosa por volver a verle. Desde que se había ido no habíamos hablado, solo veía fotos de los conciertos y demás en internet.

El día anterior a la llegada de Niall visité Twitter y vi un tweet de él que hizo que me sonrojara, me emocionara y me dieran ganas de llorar: “I miss you… S.”
Pero claro, esa ‘S’ dio mucho de que hablar en la red social, y es que miles de fans se volvieron locas y se preguntaron quien podría ser esa chica cuyo nombre empieza por ‘S’.
Me gustaría haber podido decir que esa chica era yo, pero posiblemente nadie me creería.
Apagué el ordenador y me dormí.

Al día siguiente me desperté por el sonido de mi móvil. Acababa de recibir un mensaje:
“Sophia, ya hemos llegado a Londres. Me muero de ganas de verte, pero… Tendré que esperar a que anochezca.
He preparado algo especial…
A las nueve pasará alguien a recogerte.
Hasta esta noche, pequeña. Te quiero.
     Niall.”

Algo especial? De que se trataría? No importaba, sería especial siempre que fuera con él.

Me sentía demasiado emocionada, estaba como hiperactiva corriendo y saltando por todos lados.
Aunque faltaban horas para verle, yo ya estaba buscando que ponerme para la cita.
Con el ruido desperté a Sandra que vino a mi cuarto para ver que pasaba:
-Sophia, que estás haciendo? –La miré sonriendo y me acerqué a ella.
-Está Jason en casa?
-No, ha ido a trabajar. –En seguida tiré de ella hacia dentro y cerré la puerta. –Sophia, se puede saber que pasa? Estás demasiado alterada.
-Verás Sandra… Te acuerdas de lo que te conté? Del chico que me gusta?
-Si, ese chico del cual no puedo saber el nombre. Que pasa?
-Tengo una cita con el esta noche y… -Sandra me interrumpió y empezó a saltar y reír como yo antes.
-Eso es fantástico! Y dime que te vas a poner? –Parecía más emocionada que yo, resultaba divertido, pero a la vez daba miedo.
-Ese es el problema, que no sé que ponerme… Necesito tu ayuda Sandra… -Sandra había pasado años trabajando como estilista profesional, si tenía dudas sobre moda, ella era la persona a la que debía preguntar.
-No te preocupes, rápido, vístete y nos iremos de compras!

Así fue, nos preparamos Sandra, el pequeño James y yo y nos fuimos de compras por Londres.
Vimos cientos de tiendas, y en cada una en la que entramos, Sandra me hacía probarme miles de vestidos. Terminé odiando la ropa.
No encontrábamos nada que me fuera bien: Unos eran demasiado largos, otros eran horteras y otros demasiado sencillos, los que me gustaban a mi no le gustaban a Sandra y viceversa…
Nos habíamos dado por vencidas cuando, mientras estábamos sentadas en un banco, el vestido de un escaparate nos llamó la atención. Si, ese era el perfecto:



Llegué a casa y dejé el vestido encima de cama, estaba deseando ponérmelo.

Pasaron unas horas y empecé a prepararme.
Me acordé de un conjunto de ropa interior que había comprado en España y que aun no había estrenado. Lo cogí de mi armario y me paré a pensar en si de verdad ponerlo o no:



Finalmente me puse aquel conjunto, la verdad, es que me quedaba muy bien.
Me puse el vestido, unos tacones blancos, algún complemento, una chaqueta vaquera y un poco de perfume.
-Puedo pasar? –Se oyó a Kassandra desde el otro lado de la puerta de mi cuarto.
-Si, pasa.
-Wow! Sophia estás preciosa.
-Gracias Sandra
-Pero… Tenemos que hacer algo con ese pelo. Ven te haré un recogido. –Kassandra me peinó y me maquilló un poco. 

Ya estaba lista. Y ya eran casi las nueve por lo que me despedí de Sandra y bajé. Allí estaba una preciosa limusina negra aparcada frente el portal de casa. Me subí y en menos de diez minutos llegamos a una gran casa.
Me bajé del coche y me acerqué al portal, timbré y Niall me abrió la puerta. Llevaba puesto un traje, estaba demasiado guapo.
-Niall!
-Sophia! –Me abalancé sobre el para abrazarle, y el hizo lo mismo.
-Te he echado de menos –Dije con las lágrimas apunto de salir.
-Y yo a ti pequeña… No he parado de pensar en ti todo el tiempo… He preparado algo para ti aprovechando que tenemos la casa para nosotros solos. –Me agarró la mano, me adentró en la casa y me vendó los ojos con un pañuelo blanco.
-Para que es esto?
-Es una sorpresa. Ahora lo verás. –Me llevó caminando de la mano unos segundos, hasta que nos paramos. Estaba nerviosa. Me soltó y se puso detrás de mi para agarrarme ahora por la cintura. –Ya puedes mirar. –Susurró en mi oído. Y así fue, me quité aquella venda y contemplé un precioso jardín adornado con velas, y una pequeña mesa con la cena colocada en el centro. –Te gusta?
-No, no me gusta. Me encanta, es precioso. No tenías que haberte molestado. –Me giré hacia el, sonreímos y nos besamos.
-Por ti, esto y más. –Volvió a besarme y me llevó de la mano hasta la mesa. Nos sentamos a cenar y mantuvimos una agradable charla.

Al acabar Niall y yo nos sentamos en el césped para contemplar las estrellas.
-Espérame aquí, en seguida vuelvo.
-A dónde vas?
-A por la segunda parte de la sorpresa. –Sonrió, me dio un beso en la mejilla se levantó y se fue. Me dejó intrigada.

A los minutos volvió con su guitarra y se sentó en frente de mi.
-No he conseguido encontrar las palabras adecuadas para decir lo que siento por ti, pero esta canción puede servir… -Adivinad que canción era… Exacto, ‘Moments’. No pude evitar soltar unas lagrimas mientras la cantaba y me miraba fijamente a los ojos. Tampoco pude evitar besarle apasionadamente cuando terminó la canción.
-Niall, gracias. Por todo. Te quiero… -Volví a besarle, y así estuvimos durante un buen rato hasta que, ardiendo en mi interior, le pregunté algo a lo que estaba deseando que dijera ‘si’. –Niall… El otro día nos interrumpieron, pero como has dicho antes, ahora estamos solos y…
-Quieres que lo hagamos…? –Me sonrojé, pero si, eso era lo que quería.
-Si… Pero solo si tu quieres. –No me contestó, solo sonrió, se levantó y me ayudó a mi a levantarme del césped.

Me llevó dentro de la casa, subimos las escaleras y llegamos hasta su habitación.

Nos sentamos en su cama y empezamos a besarnos de nuevo.
Empezó a subir la temperatura y la ropa empezaba a sobrar. Nos quitamos las chaquetas y seguidamente Niall se quitó la camisa y los pantalones, quedándose en ropa interior. Y mientras yo acariciaba su torso el desabrochaba mi vestido.
Mi corazón comenzaba a ir más rápido, y cuando me desprendí de mi vestido y me quedé en ropa interior, me avergoncé un poco.
-Valla… -Dijo sorprendido y mirándome deseoso.
-Que pasa?
-Estás tan preciosa con ese conjunto, que me da pena tener que quitártelo. –Se mordió el labio y yo me lancé sobre el dejándole tumbado en la cama y yo encima de él, aunque ese momento no duró mucho porque pronto me volteó y se quedó el encima de mi.
Separó sus labios de los míos despacio y los deslizó hasta que estos se encontraron con mi cuello. Empezó a besarlo dulcemente y, a la vez, acariciaba mi vientre con su mano. Mi pulso se aceleraba, demasiado, así que quité su mano de mi barriga.
-Pasa algo? –Preguntó Niall preocupado por mi reacción.
-Verás Niall... Es que yo…
-No estás cómoda?
-No, no es eso. Es solo que… Es mi primera vez y… Estoy algo nerviosa. –Me sonrió de una forma tierna y se reincorporó quedándose de rodillas en la cama, yo hice lo mismo.
-Sophia, no quiero que te sientas obligada a hacerlo si no quieres. Eres muy importante para mi, y por ti, sabré esperar.
-No me siento obligada, simplemente estoy nerviosa.
-Entonces, quieres que lo hagamos? –Le besé.
-Responde eso a tu pregunte? -Sonreímos y volví a tumbarme en la cama dejando que Niall se quedara encima.
-Haré que sea especial –Susurró.
Volvimos a lo nuestro. Nos besamos durante un buen rato y Niall volvió a intentar lo de antes, pero esta vez, le dejé hacerlo.
Me levanté para ponerme yo encima. Ahora estaba sentada sobre él.
No perdió el tiempo y aprovechó aquella ocasión para desabrochar mi sujetador.
Besé su cuello mientras él acariciaba mi cuerpo. Nos miramos con deseo a los ojos y me quité de encima para tumbarme otra vez en la cama.
Los dos nos quitamos la poca ropa que teníamos en ese momento para quedarnos completamente desnudos y, él empezó a besar mi vientre suave y dulcemente.
Fue subiendo hasta mis pechos e hizo lo mismo y así hasta que sus labios se encontraron con los míos.
-Estás segura?
-Si…
Se colocó un preservativo y yo separé ligeramente mis piernas.
Se acercó a mi acariciando mi muslo y mientras nos besábamos, empezamos a hacerlo.
Finalmente, al acabar,  beso mi cuello y se dejó caer en la cama, agotado.
Nos miramos fijamente y sonreímos.
Me acercó a él para quedarnos abrazados bajo las sábanas. Fue entonces cuando besó mi frente y susurró un ‘Te quiero’ antes de que me quedara dormida escuchando el latido de su corazón.

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