lunes, 8 de octubre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 2 'Respira hondo'


Ya habían pasado 5 días desde lo ocurrido en aquel restaurante. Nando's.
Aun así, no era capaz de olvidar a aquel chico. Aquella sonrisa...

Y tampoco se me iba de la cabeza el recuerdo de mi caída. Que ridículo.

Necesitaba compartir todo aquello con alguien.

Encendí mi ordenador. Me conecté al chat y busqué a Ainhoa entre los contactos conectados. 
La encontré.

-Hola Ainhoa!
-Hola Sophia! Que tal de vacaciones?
-Genial. Londres es precioso. Quieres que te envíe unas fotos?
-Si por favor!- Le envié las fotos.-Wow! me encantan! Que envidia me das... Y dime, que tal son los chicos ahí? Son guapos? 
-Haha... Si...- No sabía como decirle lo que había pasado el otro día. Pero me moría de ganas de contárselo.- La verdad es que hace unos días conocí a un chico. Bueno, no le conocí, simplemente intercambiamos unas miradas en un restaurante. Pero me encantaría volver a verle y poder hablar con el. Pero... No sé donde encontrarlo...
-Por que no pruebas a ir otra vez a aquel restaurante? Puede que lo vuelvas a ver.- Por estúpida que pareciera la idea que me acababa de dar Ainhoa, era razonable. Puede que a el le guste la comida de allí y valla más veces...
-Es una posibilidad... De acuerdo, iré esta noche allí.- Continuamos la conversación unos minutos más y nos despedimos. 

Estaba agotada. Me tumbé un rato en la cama y escogí una canción de entre las 300 que tengo en el móvil. Le di a 'reproducir'. 
La canción era 'Moments'. Si, una canción de ese grupo tan conocido, One Direction. 
Y si, yo, era Directioner.

No se si a vosotros os ha pasado alguna vez. Pero cuando escucho ciertas canciones, me olvido de todo. Y llego a ese punto en que solo existe la música. Ni siquiera me siento a mi misma. Y esta, era una de esas canciones que me hacían experimentar ese 'sentimiento'.

El tiempo pasaba y yo ni me daba cuenta. 

Cuando volví en mi ya había acabado la canción. 
Volví a darle a 'reproducir'. Una y otra vez. Hasta que finalmente, lloré.
No sabía la razón de aquellas lágrimas. Pero tampoco era capaz de parar de llorar.

De pronto la música se paró. Mi móvil se había quedado sin batería.
Lo puse a cargar y lo encendí. 
Miré la hora. Ya eran las siete en punto. 
Me levanté, sequé los restos de mis lágrimas y empecé a prepararme.

Una ducha, un vestido negro, un cinturón marrón para 'adornar' mi cintura, unas sandalias del color del cinturón, un poco de colonia y lista.
No tenía ganas de peinarme, por lo que me hice un moño rápido en el ascensor mientras bajaba.

Ya en la calle me puse las gafas de sol. Apenas había dormido estos días por causa de los nervios y tenía unas ojeras impresionantes, las gafas me ayudarían a disimularlas un poco. 

Al cabo de un rato llegué al restaurante. Miré desde fuera por las ventanas para ver si estaba el. Para mi sorpresa. Estaba allí.
Mi corazón latía fuertemente. No era capaz de caminar. Me había quedado como una estatua, solo que con la boca abierta de la sorpresa. 
Lo mío era hacer el ridículo. 
Primero con mi caída y ahora mirándole desde fuera con la boca abierta.
Por suerte esta vez no me había visto.

Respiré hondo y entré. 

Me senté a unas mesas de distancia de el. Esta vez no estaba con sus amigos, sino que estaba solo.

Pasaron unos minutos y el se levantó. Parecía irse. 
Mientras, cogí mi móvil para ver la hora cuando de pronto...

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