lunes, 15 de octubre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 4 'Cosquillas'


Los primeros rayos de sol del día ya asomaban por mi ventana y recorrían mi habitación.
Aquella claridad en mis ojos hizo que me despertara molesta.
Me incorporé y miré el reloj, era muy temprano así que decidí envolverme entre mis sábanas de nuevo. 

Apenas pude dormir. 
Estuve toda la noche pensando en la tarde que pasé junto a James. 

Después de una hora tirada en cama sin hacer nada, decidí levantarme y ducharme.
Cuando terminé ya se habían despertado Jason y Kassandra. Tenían que ir a trabajar.

-Sophia, que haces levantada a estas horas?- Jason me miró extrañado.
-No tenía sueño.
-Quién será ese chico que te tiene en vela por la noches...- Como sabía mi hermano que era por un chico? Aunque bueno, a esta edad, hay pocas cosas que te quiten el sueño. Y una de esas cosas, son los chicos.
-Nadie!- Respondí alterada.
-Vale, vale, tranquila. Y dime, hoy saldrás de nuevo? 
-No lo sé todavía, pero si salgo te avisaré, no te preocupes.- Después de decirle esto, mi hermano se despidió de mi y se fue a trabajar. Poco después se fue Kassandra.

No tenía nada que hacer y me aburría. Algo en mi interior me decía que llamara a James, pero admitámoslo, no tengo valor para hacerlo.

Durante una hora y media me dediqué a ver la televisión. Estaban echando a mi grupo favorito en uno de sus conciertos. One Direction. Son un amor. Llamarles 'perfectos' es poco. 
Enfocaron a cada uno en primer plano, se veían hermosos. 
Sus voces, su forma de ser... Todo sobre ellos es... No hay palabras para describirles. Como he dicho antes, 'perfecto' es poco para ellos.

En cuanto acabó apagué la televisión. 

Me fui al balcón y contemplé Londres. Volví a tener la necesidad de llamar a James. Lo iba a hacer. Lo necesitaba. Quería verle sonreír y sentir su voz.

Cogí mi móvil. 
Busqué a James en mi lista de contactos, pero antes de poder darle a 'llamar', el me llamó a mi. 
Me quedé paralizada. 
Después de estar unos segundos sin saber que hacer, contesté la llamada.

-Hola, James.- Por mi tono de voz se notaba que estaba algo nerviosa.
-Hola, Sophia. Que tal has dormido?
-Bien.- En realidad mal, no había dormido nada, ya sabéis por que...- Y tú que tal?
-Apenas he dormido. He estado pensando en ti toda la noche...- Ahora mismo me siento feliz, pero a la vez estúpida por esconder mis sentimientos. Por qué no le he dicho la verdad? Por qué no le he dicho que yo tampoco había dormido nada por estar pensando en él?
-James... Yo...
-Lo siento si te he hecho sentir incómoda. Lo siento de verdad.
-No pasa nada, tranquilo.
-Vale... Sophia... Quieres que quedemos esta tarde?- Parecía nervioso. 
-Claro.- Intenté decirlo sin perder la calma, porque en realidad estaba ansiosa por verle.
-Genial. Te parece bien a las siete, en el parque de ayer?
-Si, me parece perfecto. Nos vemos a las siete entonces.
-Vale, adiós pequeña.
-Adiós, James.

Solo hemos quedado un día y el ya me tiene un mote cariñoso, 'pequeña', en cambio, yo a el no. Que sosa soy. O quizás poco imaginativa? 
Ahora mismo eso es lo de menos.
Faltaba una hora para las siete. Debía prepararme.

Un pantalón 'pitillo' gris oscuro, una camisa a cuadros morada de media manga y unas sandalias negras. Y para el pelo... Un moño 'desenfadado', lo siento, no me apetece peinarme. En cuanto al maquillaje, solo me puse un poco de rimel.

Antes de salir de casa le dejé una nota a mi hermano:
   '' Jason, he quedado, no sé a que hora volveré, pero tranquilo, vendré pronto. Te llamaré si pasa algo. 
        Sophia. ''

Me puse en camino. Miré al cielo, parecía que estaba algo nublado.

Antes de llegar pasé por delante de una tienda donde vendían chucherías: 'MRS. KIBBLE'S OLDE SWEET SHOPPE'. Miré por el escaparate. Los colores de las piruletas hicieron que entrara instintivamente. Compré una.
Acabé mi piruleta justo cuando llegué al parque.

Eran las siete, así que busqué a James, miré a mi alrededor y no le encontré, caminé un rato por allí pero no le vi.
De pronto sentí como alguien se me acercaba, pero antes de poder girarme para ver quien era, mi vista se nubló. Veía todo negro. Unas manos me tapaban los ojos. Las agarré y las aparté de mi cara dejándolas a la altura de mi cuello, y sujetas por las mías. Era él. 
En cuanto le ví mi corazón se aceleró, y lo primero que hice fue morder mi labio inferior. Él, por el contrario, me ha sonreído de una forma dulce.
Y adivinad, vuelve a llevar gorra y gafas de sol. Que esconde?

-Te he asustado?- Su sonrisa impidió que me enfadara con el.
-Un poco, pero no pasa nada.
-Que pena... 
-Como? Acaso querías que me asustara?
-Pues sí. Porque si te asustaras podría consolarte y tranquilizarte entre mis brazos.- En verdad, este chico es (y perdonad la palabra) puto amor. No dije nada después de el, simplemente le abracé. El pobre estaba temblando, creo que no se lo esperaba. Le miré a la cara, estaba algo rojo y me miraba sonriendo. 
-Ya estás contento?- Dije en tono burlesco.
-Si. Gracias Sophia.- Seguía riéndose. A veces pensaba que se reía de mi, pero no, se reía conmigo.

Después de nuestro abrazo paseamos por el parque. Y otra vez, me quedé mirándole las gafas y la gorra. Quiero verle los ojos, tan difícil es de entender? 

Nos sentamos en un banco cercano.
Al poco rato vimos a unos niños pequeños que estaban jugando. Se estaban haciendo cosquillas unos a otros. 

-Parece divertido.- Dije sin haberlo pensando.
-Ah si?- La forma en la que lo dijo me intimidó. 
Le miré y sonrió de forma pícara. Que pretendía? Se acercó a mi y empezó a hacerme cosquillas. No me desagradan. Es más, me ponen. Son mi punto débil.

Me levanté del banco en el que estábamos sentados y eché a correr. No aguantaba más, llevaba un buen rato riéndome. 
Miré hacia atrás y James venía corriendo detrás de mi. Intenté impedir que me cogiera, pero mis intentos fueron en vano. Me alcanzó. Me agarró del brazo y tiró de mi hacia el.
Para mi mala suerte, tropecé (que raro en mi, no?) y me caí en medio de unos arbustos. Pero esta vez, el calló conmigo.
Aun así, la caída no le impidió seguir con lo suyo. No paraba de hacerme cosquillas y, por un momento, me quedé sin respiración. 
Él se asustó, debió pensar que me pasaba algo malo y se apartó. Yo aproveché aquel momento y me tiré encima de él mientras le hacía cosquillas. Adoro su risa.
Pero tenía más fuerza que yo, por lo que consiguió quitarme de encima.

Empezamos a revolcarnos por el suelo mientras nos reíamos y seguíamos haciéndonos cosquillas uno al otro, hasta que él se quedo encima de mi.
Paramos de reír de pronto y nos miramos fijamente. Mi corazón volvía a sacudirse en mi pecho y de nuevo me mordí el labio. El estaba colorado. 
En ese momento sentí el impulso de quitarle las gafas. Era el momento, estábamos solos, nadie nos veía. Los arbustos y los árboles nos tapaban.
Sentí la necesidad y lo hice.
Acerqué mis manos a su cara y sujeté sus gafas. 
Esperé a que él hiciera algún gesto o dijera algo para impedírmelo, pero no fue así. De modo que, se las quité lentamente.
Su cara al fin estaba al descubierto. 
Sus ojos eran hermosos. 

Ahora me resultaba más familiar aun. 

Me paré y le miré fijamente. Impresionada.

Fue entonces cuando me di cuenta de que, yo estaba tirada en el suelo, pero encima de mi estaba…

No hay comentarios:

Publicar un comentario