viernes, 28 de diciembre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 9 'Te prometo que...'



La suave brisa que entraba por la ventana se deslizaba por una parte de mi cuerpo desnudo y un escalofrío me hizo despertar.
Abrí los ojos lentamente y vi que Niall no estaba en la cama 'Donde estará?' me pregunté.
Me puse la ropa interior y busqué mi ropa, pero la camisa que Niall había tenido puesta la noche anterior fue lo primero que encontré y me la puse para levantarme e ir veloz a cerrar aquella ventana.

Estaba amaneciendo, y los rayos de sol iluminaban aquella cama en la que, hacía una horas los dos nos hicimos uno.
No pude evitar morder mi labio y sonreír al recordar aquello. Me sentía... Como si hubiera vuelto a nacer, era una sensación extraña, pero estaba a gusto conmigo misma. Tranquila y feliz al mismo tiempo. 

-Valla, ya te has despertado? Que pena... 
-Como qué que pena?
Niall se fue acercando a mi y pasó sus manos por mi cintura.
-Quería acostarme a tu lado de nuevo, te ves preciosa durmiendo. 
Acarició mi mejilla y me dio un tierno beso.
-Niall... Gracias por todo... Por lo de anoche... 
-No. -Sujetó mi barbilla y alzó mi cara para que nuestras miradas se clavaran una en la otra. -Gracias a ti por existir. Por aparecer en mi vida... Te quiero Sophia.
Acercó mi cara a la suya y nos fundimos en un corto pero dulce beso.

-Bueno, ya que estás despierta, que te parece si vamos a desayunar fuera? Yo invito.
-Me parece bien. Voy a cambiarme, espérame abajo.
-Vale. Por cierto Sophia... Esa camisa te queda muy bien, podrías ir así vestida siempre. -Dijo mirándome deseoso de arriba a abajo mientras se mordía el labio.
Yo me sonrojé y me reí. Niall, ante mi reacción, soltó una leve sonrisa.

Me cambié rápido y bajé; allí estaba Niall, esperándome en la puerta, llevaba aquellas gafas negras y la gorra que tenía puestas el día que nos conocimos. Estaba tan guapo...

-Ya estoy, nos vamos?
-Si, vámonos. 
Me dio la mano y sonrió. 
Empezamos a caminar y en poco tiempo llegamos a una cafetería, entramos y pedimos. 
Niall, como no, se pidió mil cosas para comer. 
No sé, pero me resultaba divertido verle comer, se veía muy mono.
-Nunca había conocido a una persona con tanto apetito como tú. -Él soltó unas risas ante mi comentario.
-Tranquila, te acostumbrarás. -Volvió a reír, y yo igual, pero mi sonrisa fue falsa, era una mezcla entre alegría y tristeza. 
En ese momento me había acordado de lo que pasaría en unas semanas. Si, el verano se acababa y, contra mi voluntad, yo regresaría a España en breves. 
Niall me miró extrañado, como si supiera que algo me pasaba.
-Soph, estás bien?
-Si, estoy bien. Por qué?
-Pareces preocupada. 
-No me pasa nada, tranquilo. 
-De verdad? Sabes que puedes contarme lo que quieras, voy a apoyarte en todo y ayudarte con lo que pueda.
-De verdad Niall, estoy bien, todo está bien. Es solo que estoy cansada, nada más...
-De acuerdo... 
No pareció convencerle mi coartada del cansancio, pero aun así se olvidó del tema y, yo, hice lo mismo. 

Terminamos el desayuno y nos fuimos.
Estuvimos hablando mientras paseábamos y la mañana se me pasó volando. 
Al pasar cerca de un Starbucks una avalancha de chicas vino hacia nosotros, corriendo y gritando. Al parecer se habían percatado de quien era mi acompañante. Y es que aun con gafas y gorra, era fácil reconocer al famoso Niall James Horan.
El susto y los nervios provocaron que le soltara la mano, agachara la cabeza y me apartara un poco de él. 
Me miró extrañado por lo que había hecho pero antes de que él hiciera nada, las chicas llegaron a donde estábamos.
Se sacó varias fotos con las fans y firmó algún que otro autógrafo. 
Casi nos íbamos cuando una de ellas se fijó en mi y me preguntó quien era y por qué estaba paseando con el. Yo seguía con la cabeza baja y entre titubeos solté unas palabras:
-Soy Sophia, una amiga de Niall.
-No. -Replicó Niall. Agarró mi mano y continuó. -Ella es mi princesa.
Todas las fans, incluida yo, nos quedamos boquiabiertas después de sus palabras. Yo me sonrojé de nuevo y fue entonces cuando Niall me acercó a él y me dio un beso delante de todos.
Durante ese instante que duró nuestro beso, miles de flashes nos iluminaron. En poco tiempo todo el mundo se enteraría de nuestra relación que, hasta ahora, había sido secreta. 
Cuando nos separamos, las fans empezaron a sonreír y aplaudir.
La verdad, después de todos los dramas que algunas montaban en las redes sociales cuando uno de los chicos salía con alguien, me esperaba algo peor. Pero al ver sus reacciones me alegré bastante. 
Algunas de ellas hasta quisieron hacerse fotos conmigo. Eran un cielo.
Nos despedimos de todas ellas y seguimos nuestro camino mientras reíamos por lo ocurrido.
-Bueno, además de mi apetito, también tendrás que acostumbrarte a esto.
-Podré hacerlo, no te preocupes.
-Aunque...
-Que pasa?
-No todas te tratarán así...
-Lo sé. Pero no me importa. Mientras estés a mi lado, me da igual lo que digan. 
Niall sonrió con mis palabras y me dio un beso en la mejilla.

Seguimos andando y a los pocos minutos llegamos a un parque.
Nos miramos y sonreímos; en aquel parque habíamos iniciado aquella estúpida guerra de cosquillas que nos había llevado a terminar tirados en el césped y más tarde a darnos nuestro primer beso. 
Algo en mi interior hizo que mi pecho pareciera hundirse, los recuerdos volvieron a hacerme pensar en que, dentro de poco, todo aquello acabaría.

Niall volvió a notarme mal, me obligó a sentarme en un banco y volvió a preguntar.
-Soph, por favor, dime que te pasa.
-No me pasa nada, es solo que...
-No me digas que estás cansada porque no me lo creeré. -Dijo sin dejarme terminar la frase.
-Niall...
-No Sophia, no hay excusas que valgan. Por favor, dime que es lo que hace que estés así, decaída.
-Está bien. -Suspiré. -Ya sabes que solo estoy aquí pasando las vacaciones... Que en poco tiempo me iré...
-Si, lo sé... 
-Pues tengo miedo.
-Miedo? A que tienes miedo?
-A que todo esto acabe. A no poder volver a perderme en tus ojos, a besar tus labios, a acariciar tu pelo, a ver tu perfecta sonrisa, a oler tu perfume, a no poder volver a dormirme escuchando el latido de tu corazón... Miedo a que lo nuestro no se quede en más que un amor de verano. Tengo miedo a perderte... -Las lágrimas brotaron de mis ojos de repente. Niall se levantó y se arrodilló enfrente de mi imitando la típica postura de 'pedida de mano'.
Apartó mis manos de mi cara y las dejó sobre mis rodillas. Con una mano me sujetó la barbilla y buscó mi mirada.
-Sophia, nada de eso pasará. Puede que el verano se acabe pero, recuerda, eres mi princesa y no te voy a abandonar nunca. Haré lo imposible por estar cerca de ti. Prometo que tú serás la única dueña de mis besos, la única que hará que me pierda en una mirada y que la primera persona que veré cada mañana cuando me despierte, serás tú. Sophia, te prometo que mi amor por ti, será eterno.

Sus palabras se clavaron en mi corazón y me hicieron llorar, pero esta vez eran lágrimas de amor y felicidad. 
Me puse de pie y le ayudé a reincorporarse para abrazarle.
-Niall, yo... -No me salían las palabras, solo era capaz de llorar.
-Tranquila pequeña... 
Su tono de voz y la forma en la que me acariciaba el pelo hizo que me calmara un poco. 
Me pegó más a él hasta que pude notar el latir de su corazón y me susurró al oído:
-Sophia, te prometo que nada ni nadie podrá separarnos.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 8 'Moments'


Apenas había pasado una semana desde que Niall se había ido.
Desde entonces, yo pasaba el tiempo encerrada en mi habitación y me limitaba a dejar pasar los días, observando la ciudad desde el alba hasta el anochecer.

La verdad, me sentía algo ridícula, como dirían algunos, estaba deprimida por una tontería. Niall iba a volver en unos días. En cambio yo estaba triste, como si se hubiera ido para siempre…

Me recosté en mi cama y cerré los ojos para descansar pero algo me interrumpió: El leve llanto de un niño pequeño.
Al principio me parecía extraño, ‘un bebé en casa?’ pensé. Pero pronto me acordé de mi sobrino, el pequeño James.
Si, lo sé, ‘como me podía haber olvidado de él?’os estaréis preguntando, la respuesta está en que, como dije antes, yo llevaba día sin salir de mi cuarto, aislada de todo cuanto me rodeaba y, contra mi voluntad, había olvidado la existencia de mi sobrino por completo…
Pasaron unos instantes y nadie había ido a ver que le pasaba al pequeño. Estúpida de mí. Ahora me acordaba, Sandra y Jason había salido a comprar unas cosas y me había dejado a su cargo. Me levanté rápido de cama y fui a buscarlo. Me asomé despacio a su cuna, allí estaba, llorando.
Lo cogí y lo dejé descansar entre mis brazos y al instante dejó de llorar. Sonreí de forma sutil:
-Que pasa? Llorabas por que querías estar con tu tía? -El pequeño hizo una mueca imitando una sonrisa y cerro despacio lo ojos, quedándose dormido al instante.
Dejé que se quedara en mis brazos un rato más y lo volví a acostar en su cuna. Besé su frente y me quedé observándole hasta que llegaron mi hermano y Sandra:
-Valla, por fin te dignas a salir de tu habitación. –Dijo Sandra sonriendo mientras me abrazaba fuertemente.
-Sophia! –Continuó mi hermano. –Por fin te dejas ver, pequeña. –Me ha llamado pequeña? Así era como me llamaba Niall, pequeña… Sentí una angustia en el pecho y las palabras no me salían, así que solo reí.

Pasaron unos minutos y me calmé, por lo que pude tener una conversación con ellos dos.
Echaba de menos esas charlas.

Mientras hablaba con ellos me olvidé de Niall, no por completo, pero si lo suficiente como para no estar tan deprimida como antes…

Los días seguían pasando y cada vez estaba más cerca el día en que Niall regresaría. Estaba ansiosa por volver a verle. Desde que se había ido no habíamos hablado, solo veía fotos de los conciertos y demás en internet.

El día anterior a la llegada de Niall visité Twitter y vi un tweet de él que hizo que me sonrojara, me emocionara y me dieran ganas de llorar: “I miss you… S.”
Pero claro, esa ‘S’ dio mucho de que hablar en la red social, y es que miles de fans se volvieron locas y se preguntaron quien podría ser esa chica cuyo nombre empieza por ‘S’.
Me gustaría haber podido decir que esa chica era yo, pero posiblemente nadie me creería.
Apagué el ordenador y me dormí.

Al día siguiente me desperté por el sonido de mi móvil. Acababa de recibir un mensaje:
“Sophia, ya hemos llegado a Londres. Me muero de ganas de verte, pero… Tendré que esperar a que anochezca.
He preparado algo especial…
A las nueve pasará alguien a recogerte.
Hasta esta noche, pequeña. Te quiero.
     Niall.”

Algo especial? De que se trataría? No importaba, sería especial siempre que fuera con él.

Me sentía demasiado emocionada, estaba como hiperactiva corriendo y saltando por todos lados.
Aunque faltaban horas para verle, yo ya estaba buscando que ponerme para la cita.
Con el ruido desperté a Sandra que vino a mi cuarto para ver que pasaba:
-Sophia, que estás haciendo? –La miré sonriendo y me acerqué a ella.
-Está Jason en casa?
-No, ha ido a trabajar. –En seguida tiré de ella hacia dentro y cerré la puerta. –Sophia, se puede saber que pasa? Estás demasiado alterada.
-Verás Sandra… Te acuerdas de lo que te conté? Del chico que me gusta?
-Si, ese chico del cual no puedo saber el nombre. Que pasa?
-Tengo una cita con el esta noche y… -Sandra me interrumpió y empezó a saltar y reír como yo antes.
-Eso es fantástico! Y dime que te vas a poner? –Parecía más emocionada que yo, resultaba divertido, pero a la vez daba miedo.
-Ese es el problema, que no sé que ponerme… Necesito tu ayuda Sandra… -Sandra había pasado años trabajando como estilista profesional, si tenía dudas sobre moda, ella era la persona a la que debía preguntar.
-No te preocupes, rápido, vístete y nos iremos de compras!

Así fue, nos preparamos Sandra, el pequeño James y yo y nos fuimos de compras por Londres.
Vimos cientos de tiendas, y en cada una en la que entramos, Sandra me hacía probarme miles de vestidos. Terminé odiando la ropa.
No encontrábamos nada que me fuera bien: Unos eran demasiado largos, otros eran horteras y otros demasiado sencillos, los que me gustaban a mi no le gustaban a Sandra y viceversa…
Nos habíamos dado por vencidas cuando, mientras estábamos sentadas en un banco, el vestido de un escaparate nos llamó la atención. Si, ese era el perfecto:



Llegué a casa y dejé el vestido encima de cama, estaba deseando ponérmelo.

Pasaron unas horas y empecé a prepararme.
Me acordé de un conjunto de ropa interior que había comprado en España y que aun no había estrenado. Lo cogí de mi armario y me paré a pensar en si de verdad ponerlo o no:



Finalmente me puse aquel conjunto, la verdad, es que me quedaba muy bien.
Me puse el vestido, unos tacones blancos, algún complemento, una chaqueta vaquera y un poco de perfume.
-Puedo pasar? –Se oyó a Kassandra desde el otro lado de la puerta de mi cuarto.
-Si, pasa.
-Wow! Sophia estás preciosa.
-Gracias Sandra
-Pero… Tenemos que hacer algo con ese pelo. Ven te haré un recogido. –Kassandra me peinó y me maquilló un poco. 

Ya estaba lista. Y ya eran casi las nueve por lo que me despedí de Sandra y bajé. Allí estaba una preciosa limusina negra aparcada frente el portal de casa. Me subí y en menos de diez minutos llegamos a una gran casa.
Me bajé del coche y me acerqué al portal, timbré y Niall me abrió la puerta. Llevaba puesto un traje, estaba demasiado guapo.
-Niall!
-Sophia! –Me abalancé sobre el para abrazarle, y el hizo lo mismo.
-Te he echado de menos –Dije con las lágrimas apunto de salir.
-Y yo a ti pequeña… No he parado de pensar en ti todo el tiempo… He preparado algo para ti aprovechando que tenemos la casa para nosotros solos. –Me agarró la mano, me adentró en la casa y me vendó los ojos con un pañuelo blanco.
-Para que es esto?
-Es una sorpresa. Ahora lo verás. –Me llevó caminando de la mano unos segundos, hasta que nos paramos. Estaba nerviosa. Me soltó y se puso detrás de mi para agarrarme ahora por la cintura. –Ya puedes mirar. –Susurró en mi oído. Y así fue, me quité aquella venda y contemplé un precioso jardín adornado con velas, y una pequeña mesa con la cena colocada en el centro. –Te gusta?
-No, no me gusta. Me encanta, es precioso. No tenías que haberte molestado. –Me giré hacia el, sonreímos y nos besamos.
-Por ti, esto y más. –Volvió a besarme y me llevó de la mano hasta la mesa. Nos sentamos a cenar y mantuvimos una agradable charla.

Al acabar Niall y yo nos sentamos en el césped para contemplar las estrellas.
-Espérame aquí, en seguida vuelvo.
-A dónde vas?
-A por la segunda parte de la sorpresa. –Sonrió, me dio un beso en la mejilla se levantó y se fue. Me dejó intrigada.

A los minutos volvió con su guitarra y se sentó en frente de mi.
-No he conseguido encontrar las palabras adecuadas para decir lo que siento por ti, pero esta canción puede servir… -Adivinad que canción era… Exacto, ‘Moments’. No pude evitar soltar unas lagrimas mientras la cantaba y me miraba fijamente a los ojos. Tampoco pude evitar besarle apasionadamente cuando terminó la canción.
-Niall, gracias. Por todo. Te quiero… -Volví a besarle, y así estuvimos durante un buen rato hasta que, ardiendo en mi interior, le pregunté algo a lo que estaba deseando que dijera ‘si’. –Niall… El otro día nos interrumpieron, pero como has dicho antes, ahora estamos solos y…
-Quieres que lo hagamos…? –Me sonrojé, pero si, eso era lo que quería.
-Si… Pero solo si tu quieres. –No me contestó, solo sonrió, se levantó y me ayudó a mi a levantarme del césped.

Me llevó dentro de la casa, subimos las escaleras y llegamos hasta su habitación.

Nos sentamos en su cama y empezamos a besarnos de nuevo.
Empezó a subir la temperatura y la ropa empezaba a sobrar. Nos quitamos las chaquetas y seguidamente Niall se quitó la camisa y los pantalones, quedándose en ropa interior. Y mientras yo acariciaba su torso el desabrochaba mi vestido.
Mi corazón comenzaba a ir más rápido, y cuando me desprendí de mi vestido y me quedé en ropa interior, me avergoncé un poco.
-Valla… -Dijo sorprendido y mirándome deseoso.
-Que pasa?
-Estás tan preciosa con ese conjunto, que me da pena tener que quitártelo. –Se mordió el labio y yo me lancé sobre el dejándole tumbado en la cama y yo encima de él, aunque ese momento no duró mucho porque pronto me volteó y se quedó el encima de mi.
Separó sus labios de los míos despacio y los deslizó hasta que estos se encontraron con mi cuello. Empezó a besarlo dulcemente y, a la vez, acariciaba mi vientre con su mano. Mi pulso se aceleraba, demasiado, así que quité su mano de mi barriga.
-Pasa algo? –Preguntó Niall preocupado por mi reacción.
-Verás Niall... Es que yo…
-No estás cómoda?
-No, no es eso. Es solo que… Es mi primera vez y… Estoy algo nerviosa. –Me sonrió de una forma tierna y se reincorporó quedándose de rodillas en la cama, yo hice lo mismo.
-Sophia, no quiero que te sientas obligada a hacerlo si no quieres. Eres muy importante para mi, y por ti, sabré esperar.
-No me siento obligada, simplemente estoy nerviosa.
-Entonces, quieres que lo hagamos? –Le besé.
-Responde eso a tu pregunte? -Sonreímos y volví a tumbarme en la cama dejando que Niall se quedara encima.
-Haré que sea especial –Susurró.
Volvimos a lo nuestro. Nos besamos durante un buen rato y Niall volvió a intentar lo de antes, pero esta vez, le dejé hacerlo.
Me levanté para ponerme yo encima. Ahora estaba sentada sobre él.
No perdió el tiempo y aprovechó aquella ocasión para desabrochar mi sujetador.
Besé su cuello mientras él acariciaba mi cuerpo. Nos miramos con deseo a los ojos y me quité de encima para tumbarme otra vez en la cama.
Los dos nos quitamos la poca ropa que teníamos en ese momento para quedarnos completamente desnudos y, él empezó a besar mi vientre suave y dulcemente.
Fue subiendo hasta mis pechos e hizo lo mismo y así hasta que sus labios se encontraron con los míos.
-Estás segura?
-Si…
Se colocó un preservativo y yo separé ligeramente mis piernas.
Se acercó a mi acariciando mi muslo y mientras nos besábamos, empezamos a hacerlo.
Finalmente, al acabar,  beso mi cuello y se dejó caer en la cama, agotado.
Nos miramos fijamente y sonreímos.
Me acercó a él para quedarnos abrazados bajo las sábanas. Fue entonces cuando besó mi frente y susurró un ‘Te quiero’ antes de que me quedara dormida escuchando el latido de su corazón.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 7 'Sonrisas y lágrimas'



Me desperté con un ruido atronador que provenía de la habitación de mi hermano. Eran las nueve de la mañana y yo estaba cansada, necesitaba seguir durmiendo, pero estaba claro que no podría, así que, me levanté de cama y caminé por el pasillo aun confusa por el ruido.
Tenía unas lagañas importantes en mis pestañas, por lo que me iba frotando los ojos a medida que caminaba, lo que provocó que tropezara con la puerta de la habitación y me hiciera daño en los dedos del pie. 
Si, había empezado bien el día.

Seguí caminando como pude, medio cojeando, hasta que al fin llegué a la habitación de mi hermano.

Descubrí la causa por la que me había despertado; mi hermano estaba taladrando la pared.
-Jason...-No me oía, supongo que era por el ruido del taladro. Me acerqué hasta él. -JASON! -Al fin me oyó.
-Oh, buenos días Sophia, que haces levantada a estas horas? -Parecía mentira que me estuviera preguntado aquello, había sido él quien me despertara con el ruido.
-Me has despertado. Que haces? -Pregunté mientras seguía frotándome los ojos.
-Estoy haciendo unos agujeros en la pared, quiero colocar unos cuadros y un par de estanterías. -Hice una mueca insinuando que no me importaba. Miré a mi alrededor y todo estaba en desorden; todo estaba colocado en medio de la habitación, parecía el juego del tetris, solo que con muebles.
-Jason, que hacen así las cosas?
-Falta poco para que nazca el bebé, y quiero cambiar algunas cosas de lugar. Me ayudas?
-Vale. Iré a ducharme y a cambiarme de ropa, después vengo a ayudarte. -No tenía ganas de ayudarle, estaba agotada, pero era por mi sobrino, así que le ayudaría.

Me duché rápido y me vestí algo cómodo, un short,  una camiseta y una camisa. No me molesté en peinarme, total, iba a ayudar a mi hermano...

Regresé a la habitación con Jason.
-Ya estoy, que quieres que haga?
-Ve pasándome los cuadros a medida que yo haga el agujero, vale? Así acabaremos antes y podremos ordenar la habitación.
-De acuerdo. 
Estábamos acabando de colgar los cuadros, íbamos a empezar con las estanterías cuando a mi hermano se le estropeo el taladro.
-Sophia, puedes coger el otro taladro?
-Si, donde está?
-En el armario, en la parte de arriba, detrás de la caja de herramientas.
-Vale. -Me puse de puntillas, para poder alcanzarlo.
-Sophia, necesitas ayuda?
-No, puedo sola. -En realidad, un poco de ayuda no me vendría mal, pero por no molestar a mi hermano... Alcancé la caja de herramientas con las manos e iba a apartarla hacia un lado para coger el taladro, pero mi suerte me hizo acabar de otra forma: la caja se me vino encima y me dio en la cabeza, dejándome aturdida en el suelo. Se me nubló la vista y no podía oír muy bien, apenas pude escuchar a mi hermano gritar mi nombre asustado.

Abrí los ojos lentamente, estaba tumbada en el sofá tapada con una manta de terciopelo y Kassandra me estaba acariciando el pelo. 
Jason estaba hablando con un hombre al lado de la puerta, ya se iba, cerró la puerta y vino hacia a mi. 
Kassandra, al ver que me despertaba, empezó a hablarme.
-Sophia! Por fin despiertas, nos has dado un buen susto... -Pensé que iba a echar a llorar, pero no lo hizo. -Estás bien?
-Si... Me duele algo la cabeza, pero estoy bien. -Kassandra me sonrió aliviada por verme bien. -Quien era aquel hombre que se acaba de ir?
-Era el médico -Respondió Jason -Ha dicho que estás bien, pero que necesitas descansar.
-Vale.

Jason volvió a su cuarto para terminar con lo de antes y yo me quedé con Sandra en el salón.
Mientras yo veía la televisión ella leía un libro, era ''The Notebook''. Había visto la película, la historia de amor era preciosa... Ojalá yo viviera una así...
-Sophia mira! -Kassandra me cogió la mano y la puso sobre su barriga, sonreí al notar como el bebé daba 'pataditas'.
-Sandra, como le vais a llamar?
-Aun no lo sabemos. A ti que nombre te gustaría que le pusiéramos? -Pensé durante un rato, y contesté.
-James...
-Me gusta el nombre.
-Y a mi -Debí de sonrojarme, porque Kassandra me miró de una forma extraña y riéndose.
-Está bien Soph, quien es ese chico?
-De que chico me hablas? -Respondí algo alterada, por lo que me delaté. Admití de forma indirecta lo que había dicho Kassandra. Suspiré. -Sandra... No puedo decirte quien es, de momento, pero por favor, no se lo cuentes a mi hermano, sabes como se pone con estos temas... Es igual que mi padre...
-De acuerdo. No diré nada, pero dime... Os habéis besado ya? -Se echó a reír y le tapé la boca con mi mano, haciéndola callar.
-Shh! cállate o se enterará Jason.
-Perdón Soph, pero... No me has contestado. -Volvió a sonreír de una forma pícara, lo que me hizo ponerme aun más roja.
-Si... Nos hemos besado... -Estaba súper nerviosa en ese momento. Y que Kassandra se echara otra vez a reír no ayudaba mucho.
-Hay mi niña, que se nos hace mayor! -Cogió mis mejillas y las pellizcó de la misma forma que hace la gente con los bebés. Lo odiaba. -Y dime Soph... Ya lo habéis hecho? -Dijo mirándome con atención. Me puse rojísima y más nerviosa aun.
-SANDRA! NO DIGAS TONTERIAS! -Dije alzando el tono de voz. -No, no lo hemos hecho. -Dije mientras me calmaba.
-Vale. -Hubo unos minutos de silencio. -Y tu... Sabes todo lo que hay que saber sobre...?
-Oh por Dios! Tu también con la charla no! Ya se todo, vale? Ya basta!
-Vale vale, tranquila. Siento el interrogatorio.
-No pasa nada -Intenté tranquilizarme. Sandra solo intenta protegerme, solo quiere lo mejor para mi, es normal que me pregunte cosas de este estilo, pero entendedme, me da corte hablar de esto con ella. Lo pasé fatal cuando mis padres me dieron la famosa 'charla', que vergüenza... La única persona con la que no me daba tanta vergüenza hablar sobre estos temas era con mi amiga Ainhoa. Que ahora que lo pienso... Llevo días sin hablar con ella, y tengo que contarle todo lo que me ha pasado. No me creerá. -Voy a mi cuarto.
-Vale, si necesitas algo, avísame.
-De acuerdo.

Fui a mi cuarto, me maree al ponerme de pie por culpa del golpe de antes, pero solo fue durante unos segundos.
Llamé a mi amiga y se lo conté, no se lo creía, pero finalmente si. Le pedí que no se lo contara a nadie, no era plan de que todo el mundo supiera que me he besado con Niall... No creo que a él le gustara...

Después de colgar recibí un mensaje de James:
     'Buenos días pequeña, que tal has dormido? Yo no he pegado ojo, me he pasado la noche pensando en ti, en ayer... Necesito volver a sentir tus labios...
  Te quiero.'

Iba a contestarle, pero...
-AAHHH! -Se escuchó un grito que venía del salón. Mi hermano y yo corrimos para ver que pasaba.
Kassandra había roto aguas.
-Rápido, vallamos al hospital! -Dijo mi hermano alterado.
Yo cogí la bolsa de Sandra y cerré la puerta de casa tras de ellos.
Subimos al coche y nos pusimos en marcha, en 10 minutos llegamos al hospital. Estaba cerca.

El hospital se llamaba 'Princess Grace Hospital'. La atendieron rápidamente y se la llevaron a la habitación.
Estuvimos con ella en la habitación todo el tiempo.

Llevábamos ya cuatro horas en el hospital, se me pasaba el tiempo demasiado lento. Fue entonces cuando recordé las palabras de mi profesora de biología 'Un parto puede llegar a durar más de seis horas'.
Sentí algo de pena por Kassandra, que cada vez sufría más con las contracciones. No soportaba aquello más y salí fuera a tomar el aire.

Me acordé de Niall y le mandé un mensaje:
    'Siento haber tardado tanto en contestar, mi cuñada va a dar a luz y estamos en el hospital. El Princess Grace Hospital.
   Te quiero mi duendecillo irlandés'

Volví dentro de la habitación al cabo de un rato. La enferma estaba hablando con Sandra. Por el tema de la epidural, para que sea un parto indoloro.

Después de unas horas empezó el parto. Yo no podía estar en la habitación, por lo que tuve que esperar fuera.
Pude escuchar los gritos y las quejas de Kassandra, lo que me hacía sentir mal, me daban ganas de llorar y no paraba de tocarme la barriga, de los nervios, me dolía.

Al fin escuché un llanto, si, era mi sobrino. La enfermera vino a avisarme y entré corriendo, allí estaba, descansando en el colo de la madre. Miré a mi hermano llorando de felicidad y yo, al verle, lloré también. Me acerqué más al pequeño para verle mejor, era precioso, pero normal, los padres no eran nada feos.
Le toqué su pequeña manito y, el, agarró mi dedo. No pude evitar sonreír y soltar unas lágrimas.
-Sophia -Dijo Kassandra entre sonrisas. -He hablado con tu hermano y los dos estamos de acuerdo. Le llamaremos James. -Me sentí aun más feliz. Abracé a Sandra y Jason y le dí un beso en la mejilla a mi sobrinito. Al pequeño James.
Le saqué una foto al niño y se la envié a Niall:
    'Te presento a mi sobrino! Y adivina... Se llama como tú. James! Hahaha.'

A Kassandra no le darían el alta hasta mañana, y como había un par de butacas en la habitación, Jason y yo nos quedaríamos a pasar la noche en el hospital con ella.
Me daba mal rollo quedarme en el hospital por la noche, pero no me dejaban irme a casa sola.

Eran las doce de la noche y yo no era capaz de pegar ojo, así que decidí ir a dar un paseo por el hospital.
Aquellos pasillos daban miedo, tan oscuros...
Me asomé a una ventana; aunque estaba cerrada me servía para observar las calles y distraerme un poco.
Estaba como absorta viendo aquel paisaje nocturno cuando el sonido de unos pasos me quitó de mi trance: Algo o alguien se acercaba a mi en silencio.
En ese momento empecé a acordarme de varias películas de terror y, con el miedo, me quedé paralizada.
Los pasos se pararon y en el cristal de la ventana pude ver reflejada una figura masculina que, poniendo una mano en mi cintura y otra en mi boca privándome del habla, se acercó a mi despacio para susurrarme un 'Boo!'
Me asusté y me giré rápidamente. Aquella persona quitó su mano de mi boca al ver que me daba la vuelta, pero cuando quedamos cara a cara, hizo un gesto con su mano para decirme que no gritara y después sonrió. Era Niall.
Mi reacción al verle no fue darle un abrazo o besarle, sino quitarle su mano de mi cintura y darle un golpe en hombro.
-Es así como saludas a 'tu duendecillo irlandés'? -Preguntó sorprendido mientras se frotaba el hombro.
-Me has asustado! -No pude evitar contestarle enfadada.
Niall volvió a pasar su mano por mi cintura, me pegó a el y después me abrazó fuertemente, casi no podía respirar.
-Lo siento pequeña, no era mi intención asustarte -Parecía arrepentido. Me olvidé de mi enfado y le abracé igual.
Nos separamos y nos miramos. Me pregunté que como sabía en que hospital estaba, pero recordé que yo misma le había mandado un mensaje y se lo había dicho. Aun así sentí curiosidad por saber que hacía allí en el hospital:
-Niall, por que estas aquí? Y a estas horas?
-Necesito una excusa para ver a mi chica? -Sus palabras hicieron que me sorprendiera y que me preguntara a mi misma 'acaso estamos saliendo?'.
-Tu chica? -Pude notar como Niall se avergonzaba de haber dicho aquello antes.
-Perdón si te he intimidado... Es solo que...
-Te gustaría que lo fuera? -Pregunté sonrojada.
-Que? -Niall se sorprendió ante mi pregunta y se sonrojó también.
-Te gustaría que fuera tu chica? -Dije nerviosa y preocupada por su respuesta.
-La verdad... Si... -Se mordió el labio y me miró con una leve sonrisa. Yo sonreí feliz por lo que acababa de decir, pero antes de que pudiera decir nada, habló él -Me gustaría que fueras mi novia... Pero este no es el momento ni el lugar adecuado para pedírtelo... -Me abrazó otra vez y susurró. -Quiero que sea especial, eres muy importante para mi. -Me besó de una forma dulce y a mi se me escapó una lagrima. -Te quiero. -Seguimos abrazados durante varios segundos, después él suspiró preocupado, se separó un poco de mi y entre titubeos continuó hablando. -Soph, he venido hasta aquí para decirte que los chicos y yo tenemos que irnos durante unos días, ya sabes, conciertos...
Le miré fijamente, notando como las lágrimas se amontonaban en mis ojos; preparadas para salir.
-Cuando volverás? -Intenté aguantar mis lágrimas y, por la cara que puso, él también.
-En... Dos semanas... -Me abracé a él y lloré; la idea de no poder verle en dos semanas no me gustaba nada. -Por favor, no llores... -Secó mis lágrimas y me besó la mejilla. -Nos veremos en dos semanas... Vale?
-Vale...
-Adiós Soph. Te quiero...
-Adiós Niall, te quiero... -Volvió a besar mi mejilla, pero más despacio, y mientras se alejaba de mi pude ver como secaba alguna que otra pequeña lágrima que intentaba salir de sus ojos.

Su imagen se fue desvaneciendo lentamente mientras caminaba por aquel pasillo.
Yo volví a la habitación, pero antes de entrar sequé mis lagrimas con las mangas de mi chaqueta.

Ya dentro me acomodé en una de las butacas y me tapé un poco con una de las mantas que nos habían dado las enfermeras.
Al poco rato me quedé dormida.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 6 'Besos sabor chocolate'



Poco a poco fuimos separando nuestros labios, finalizando aquel tímido pero dulce beso.
Abrí mis ojos lentamente mientras Niall hacía lo mismo. Nos miramos fijamente, y mientras me acariciaba de una forma tierna la mejilla, sonreímos.
-Te quiero Soph...
-Te quiero Niall...- Susurramos.
Me abrazó fuertemente y yo le correspondí abrazándole también.
Me sentí tranquila entre sus brazos, como protegida... Era un momento muy agradable.

De fondo se seguía oyendo el choque de las gotas de lluvia contra el suelo, aunque el sonido cada vez era más leve. Estaba parando de llover.

Anochecía. Miré mi reloj y eran casi las 10. Exactamente, faltaban 20 minutos.
-Que ocurre? -Preguntó Niall al verme mirar el reloj.
-Se hace tarde, debo irme... -Suspiré. No quería marcharme, quería pasar más tiempo con el.
-Quieres que te acompañe a casa? -Su voz parecía temblar, no sé si era por el frío o por vergüenza.
No me lo pensé dos veces y contesté.
-Sí.
Parecía calmado después de mi respuesta.

Se recolocó su gorra y sus gafas y nos pusimos en camino.
No había mucha gente en la calle, apenas unas pocas personas paseando con sus paraguas.

Mientras veía como iban encendiéndose las luces de las calles, Niall pasaba su brazo por mis hombros y me arrimaba a el.
Me gustaba demasiado.

Al poco rato llegamos al portal del edificio, y me subí al escalón que había delante haciéndome quedar a la altura de James. 
Sostuvo mis manos y agachó la cabeza, parecía preocupado por algo.
-Sophia... Puedo subir a tu casa? -Me puse algo nerviosa, me daba vergüenza que subiera a casa, así que... 
-Verás Niall... Es que la casa está desordenada y... -Sinceramente, era todo lo contrario, estaba demasiado limpia, creo que hasta podría usar el suelo como espejo.
-Tranquila, no me asustaré. -Soltó una pequeña risa que me dejó embobada, y no tuve más remedio que aceptar.
-Está bien, sube. 

Ya arriba le hice un pequeño tour por toda la casa y, por la cara que ponía, parecía gustarle.
-Bueno, que te parece?
-Pues me parece que... Has exagerado mucho, yo no veo el desorden por ninguna parte! -Se echó a reír y yo con el, tiene una risa contagiosa a la vez que divertida.
Seguíamos empapados, por lo que decidí cambiarme de ropa.
-Niall, yo voy a cambiarme de ropa, y tu debería hacer lo mismo o pillarás un resfriado, ven, te dejaré algo de mi hermano.
-Yo prefiero enfermar, así tu podrías hacer de mi enfermera. -Me miró mientras sonreía y se mordía el labio inferior a la vez que me guiñaba un ojo. Eso hizo que me sonrojara. 
-No digas estupideces! -El se reía mientras yo intentaba disimular mis mejillas rojas.

Le llevé hasta la habitación de mi hermano y le dejé unos pantalones de chándal negros y una sudadera azul oscuro.
-Ten, esto tiene que servirte. 
-Gracias Soph. -Volvió a sonreír.
-Cámbiate aquí si quieres, yo iré a mi habitación. -Le respondí con una sonrisa.
-No podemos cambiarnos juntos? -Empezó a reírse de nuevo. No me tomé la molestia de contestarle, simplemente me reí con el. 
-Cuando acabes espérame en el salón, vale?
-Si.

Me fui a mi cuarto y me puse un pantalón corto de deporte gris y una sudadera del mismo color que la que le había dejado a Niall.
Cogí una toalla y me fui secando un poco el pelo mientras caminaba a través del pasillo de camino al salón. Niall estaba mirando las cosas que había sobre las estanterías.
-Niall, voy a preparar algo de comer, quieres algo? -Que pregunta más estúpida, como no va a querer comer nada? Es Niall James Horan! Adora la comida!.
-Si! Tomaré lo mismo que tú.
-Vale. -Le sonreí y el hizo lo mismo. 
Me fui a la cocina y preparé unos spaghettis, se me daban bastante bien.

Al cabo de un rato regresé a la sala para avisar a James de que la comida estaba lista. Estaba ojeando un libro, y parecía interesado en el. No pude ver bien de que se trataba, pero daba igual.

Fuimos a cenar. 
La verdad estaba algo nerviosa por si no le gustaban los spaghettis. Pero pronto me demostró que le habían encantado. 
-Sophia, cocinas genial! -La cara de sorpresa que puso hizo que me echara a reír.
-Gracias Niall. -Dije sonriendo. 
Nos levantamos de la mesa y empecé a recoger, Niall se acercó a mi y rodeó mi cintura con sus brazos.
-Quieres comer algo más?
-Mmm, me apetece algo dulce.
-Hay chocolate si quie... -Antes de acabar la frase, me calló con un beso.
-Tus besos ya son dulces para mi. -Me sonrojé y sonreímos los dos. Sonó su teléfono, decidió ir a la sala. Me dio un beso en la frente y se fue dentro. Yo cogí el chocolate y lo dejé en la mesita del salón por si le apetecía comer después de hablar.
Volví a la cocina y terminé de recoger. 
Al cabo de un rato escuché a James reírse, no paraba. Fui dentro y le ví con el libro de antes en las manos, me acerqué para ver que pasaba y descubrí que era un álbum de fotos. 
-De que te ríes tanto Niall?
-De esto. -Entre risas me enseñó una foto. Una foto de cuando tenía cinco años, de carnavales, y... iba vestida de pollo. A mi madre le gustaba vestirme de animales en carnavales, decía que estaba 'muy mona'. 
-No mires esa foto! -Intenté quitarle el álbum de las manos, pero no fui capaz. Volvió a recurrir a la táctica de hacerme cosquillas para que parara. 
Terminamos tirados en el sofá, él encima de mi, con sus manos sujetando las mías a ambos lados de mi cara. 
Os recuerdo que a mi las cosquillas me ponen y, en ese momento, estaba demasiado excitada.
Nos miramos fijamente, y los dos nos mordimos el labio, pude notar como mi corazón empezaba a latir cada vez más y más fuerte.
Niall fue descendiendo su cabeza lentamente hasta que nuestros labios se tocaron. Empezamos a besarnos despacio. 
Sus labios sabían a chocolate.
Poco a poco fue soltando mis manos, y dejó reposar una de las suyas cerca de mi cara, mientras la otra la bajó hasta mi abdomen. 
Yo acaricié su pecho con una de mis manos y volví a sentir su pulso acelerado. Deslicé mi otra mano por su cuello, provocándole un escalofrío que le hizo parar de besarme, suspirar y soltar una leve sonrisa. 
Después de unos segundos continuamos con lo nuestro. Seguimos besándonos durante un buen rato, hasta que James subió un poco mi sudadera, dejando mi vientre al descubierto. Acarició mi barriga durante un breve instante y...
Un sonido hizo que nos separáramos alterados, nos reincorporamos y busqué la causa de aquel sonido que nos había echo parar.
Era mi móvil. Mi hermano me estaba llamando. 
-Hola Jason, que pasa?
-Sophia, estás en casa?
-Si, por qué?
-Vale. Llego en cinco minutos.
-Vale...

''Mierda'' Pensé. Mi hermano estaba llegando y Niall estaba aquí en casa.
-Que pasa? -Preguntó Niall asustado al ver mi cara de preocupación.
-Mi hermano está llegando, tienes que irte... 
-Valla... Bueno, no pasa nada...
Se podía notar en nuestras voces la decepción. 

Nos levantamos del sofá y le acompañé hasta la puerta. 
Nos despedimos.
-Adiós Sophia, que duermas bien. Te quiero. -Me besó en la frente y sonrió.
-Adiós James, te quiero. 
Cerré la puerta despacio. Inspiré y expiré. Volví a la sala y me dejé caer en el sofá donde, hasta hace un momento, nos besábamos Niall y yo.

Al poco rato llegó mi hermano con Kassandra. 
Jason me saludo y fue a su cuarto. Estuvo rebuscando en sus cajones.
-Sophia, donde está mi sudadera azul? -Mierda! Me había olvidado, Niall se había llevado la ropa de mi hermano y se había dejado la suya aquí. Por suerte la suya estaba en mi habitación y Jason no la vería...
-No lo sé, estará en tu armario, tienes muchas sudaderas, seguro que está en medio de todas ellas. -Intenté aparentar normalidad.
-Tienes razón... Ya la buscaré.

Me levanté del sofá y fui corriendo a mi cuarto para esconder la ropa de Niall. Aun estaba húmeda, pero no podía ponerla a secar o mi hermano la vería. 
La guardé tal y como estaba. La lavaría y la secaría mañana. Cuando mi hermano se fuera a trabajar.

Era tarde, así que puse la música en un volumen bajo. La canción que puse fue 'Moments'.
Me envolví entre las sábanas de mi cama y mientras escuchaba el solo de Niall en la canción, pensaba en él.