jueves, 18 de octubre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 5 'Mariposas'


Si, Niall Horan, uno de los cinco chicos del grupo One Direction. 
Estaba totalmente de piedra en ese momento. No podía creerme lo que estaba pasando. 
Aquel chico que conocía de unos días, el que me llamaba 'pequeña' cariñosamente, el que me quitaba el sueño por la noches y me hacía temblar con solo decir 'hola', era el mismo chico que adoraba desde hacía tiempo, el que me enamoraba cantando, era uno de mis cinco ídolos...
Que estaba pasando?
Todo se había sumergido en un profundo, incómodo y, a la vez, agradable silencio. 

No podía parar de mirarle. Ni él a mi. 

Yo no quise ser la primera en hablar, pero di por supuesto que el pensaría lo mismo. 

Parecía que quería hablarme, supongo que querría contarme el por que había ocultado su identidad este tiempo.
Se separó de mi, se sentó al lado y me ayudó a reincorporarme. Nos quedamos sentados uno al lado del otro, con la cabeza baja. Mientras, yo miraba sus gafas de sol. Las seguía teniendo entre mis manos. 
Me giré hacia él y él alzó su cabeza. Mirándome. 
Volvimos a quedarnos quietos mirándonos fijamente.

-Lo siento.- Rompió el silencio con una voz triste. Por un momento pensé que lloraría.
-James, por qué no me lo contaste antes...?- Solté unas lagrimas.
-Quería decírtelo, pero no ahora...
-Por qué?
-Porque quería que te enamoraras de mi por quién soy, no por ser famoso...-Finalmente, lloró.

Sus palabras me desconcertaron, estaba como sumergida en una espiral de sentimientos. No sabía que decirle, solo me abalancé sobre él y lloré en su pecho.
Me rodeó con sus brazos y me apretó fuertemente, aguantó sus lagrimas y volvió a repetir lo mismo: 'Lo siento'.

Al cabo de unos segundos me soltó. Sujetó mi cara con sus manos, me miró a los ojos y me secó las lágrimas.
-No quiero que llores más por mi.- Al decir esto una lagrima resbalaba por su mejilla.- Por favor, perdóname.
-Te perdono, pero...- Quité sus manos de mi cara despacio y, mientras con una de mis manos sostenía las suyas, con otra le sequé aquella lágrima que se deslizaba por su mejilla.- Deja de llorar.

Con sus labios hizo un pequeño gesto de media sonrisa, me abrazó de nuevo y me susurró un 'Gracias', después, sin dejar de abrazarme, me besó dulcemente la frente. Me miró a los ojos y se acercó a mi, casi pudimos rozar nuestros labios cuando, de pronto, aparecieron los niños que habíamos visto jugar antes. Nos separamos rápidamente. James buscó sus gafas de sol y se las puso antes de que los niños pudieran reconocerle, pero ya le habían visto.

-Mama! Mira es el chico que canta en la tele!- Gritaban.

Nos levantamos del suelo. 
James me cogió de la mano y me llevó corriendo de allí para que nadie más nos viera. 
Mientras corríamos por el parque empezó a llover, de modo que fuimos más rápido para ponernos a cubierto.
Al fin llegamos a una zona solitaria del parque. No había nadie.
Nos refugiamos de la lluvia bajo los árboles. 

Estábamos empapados, y a Niall se le marcaba el torso. Me quedé embobada mirándole. 
Se empezó a reír, creo que se había dado cuenta de que estaba mirando su cuerpo.
Se acercó a mi, me abrazó y de nuevo me susurró un 'lo siento' acompañado de un 'pequeña'. 
Mientras estábamos abrazados recordé sus palabras: 'quería que te enamoraras de mi por quién soy, no por ser famoso'. Cómo decirle que estoy enamorada de el? Que desde que le vi por primera vez no pienso en otra cosa? 

-Sophia...- Dijo en voz baja.
-Qué?- Niall me arrimó a un árbol. Empecé a temblar y con las manos me apoyé al tronco del árbol. Él se arrimó más a mi, dejó reposar su mano izquierda en mi cintura y con su derecha me apartó el pelo de mi oreja para decirme al oído 'Te quiero...' Mi pulso se aceleró. Niall deslizó su cara a lo largo de mi mejilla hasta que nuestros labios se encontraron y... Me besó.
En ese momento sentí esas 'mariposas en el estómago'. 
Acaricié su torso mojado por la lluvia hasta dejar mis manos descansar en su pecho y, por primera vez sentí el latido de su corazón. Era acelerado, como el mío. 

Recordáis cuando os conté que a veces escuchando música me olvidaba de todo, hasta de mi misma? Pues me estaba pasando algo similar. Para mi no existía nada más que él y yo. Solo podía sentir nuestros labios, el latido de su corazón y, las pequeñas gotas de lluvia que resbalaban de las hojas de los árboles y caían sobre mi. 

En ese momento deseé que el tiempo se detuviera. 



lunes, 15 de octubre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 4 'Cosquillas'


Los primeros rayos de sol del día ya asomaban por mi ventana y recorrían mi habitación.
Aquella claridad en mis ojos hizo que me despertara molesta.
Me incorporé y miré el reloj, era muy temprano así que decidí envolverme entre mis sábanas de nuevo. 

Apenas pude dormir. 
Estuve toda la noche pensando en la tarde que pasé junto a James. 

Después de una hora tirada en cama sin hacer nada, decidí levantarme y ducharme.
Cuando terminé ya se habían despertado Jason y Kassandra. Tenían que ir a trabajar.

-Sophia, que haces levantada a estas horas?- Jason me miró extrañado.
-No tenía sueño.
-Quién será ese chico que te tiene en vela por la noches...- Como sabía mi hermano que era por un chico? Aunque bueno, a esta edad, hay pocas cosas que te quiten el sueño. Y una de esas cosas, son los chicos.
-Nadie!- Respondí alterada.
-Vale, vale, tranquila. Y dime, hoy saldrás de nuevo? 
-No lo sé todavía, pero si salgo te avisaré, no te preocupes.- Después de decirle esto, mi hermano se despidió de mi y se fue a trabajar. Poco después se fue Kassandra.

No tenía nada que hacer y me aburría. Algo en mi interior me decía que llamara a James, pero admitámoslo, no tengo valor para hacerlo.

Durante una hora y media me dediqué a ver la televisión. Estaban echando a mi grupo favorito en uno de sus conciertos. One Direction. Son un amor. Llamarles 'perfectos' es poco. 
Enfocaron a cada uno en primer plano, se veían hermosos. 
Sus voces, su forma de ser... Todo sobre ellos es... No hay palabras para describirles. Como he dicho antes, 'perfecto' es poco para ellos.

En cuanto acabó apagué la televisión. 

Me fui al balcón y contemplé Londres. Volví a tener la necesidad de llamar a James. Lo iba a hacer. Lo necesitaba. Quería verle sonreír y sentir su voz.

Cogí mi móvil. 
Busqué a James en mi lista de contactos, pero antes de poder darle a 'llamar', el me llamó a mi. 
Me quedé paralizada. 
Después de estar unos segundos sin saber que hacer, contesté la llamada.

-Hola, James.- Por mi tono de voz se notaba que estaba algo nerviosa.
-Hola, Sophia. Que tal has dormido?
-Bien.- En realidad mal, no había dormido nada, ya sabéis por que...- Y tú que tal?
-Apenas he dormido. He estado pensando en ti toda la noche...- Ahora mismo me siento feliz, pero a la vez estúpida por esconder mis sentimientos. Por qué no le he dicho la verdad? Por qué no le he dicho que yo tampoco había dormido nada por estar pensando en él?
-James... Yo...
-Lo siento si te he hecho sentir incómoda. Lo siento de verdad.
-No pasa nada, tranquilo.
-Vale... Sophia... Quieres que quedemos esta tarde?- Parecía nervioso. 
-Claro.- Intenté decirlo sin perder la calma, porque en realidad estaba ansiosa por verle.
-Genial. Te parece bien a las siete, en el parque de ayer?
-Si, me parece perfecto. Nos vemos a las siete entonces.
-Vale, adiós pequeña.
-Adiós, James.

Solo hemos quedado un día y el ya me tiene un mote cariñoso, 'pequeña', en cambio, yo a el no. Que sosa soy. O quizás poco imaginativa? 
Ahora mismo eso es lo de menos.
Faltaba una hora para las siete. Debía prepararme.

Un pantalón 'pitillo' gris oscuro, una camisa a cuadros morada de media manga y unas sandalias negras. Y para el pelo... Un moño 'desenfadado', lo siento, no me apetece peinarme. En cuanto al maquillaje, solo me puse un poco de rimel.

Antes de salir de casa le dejé una nota a mi hermano:
   '' Jason, he quedado, no sé a que hora volveré, pero tranquilo, vendré pronto. Te llamaré si pasa algo. 
        Sophia. ''

Me puse en camino. Miré al cielo, parecía que estaba algo nublado.

Antes de llegar pasé por delante de una tienda donde vendían chucherías: 'MRS. KIBBLE'S OLDE SWEET SHOPPE'. Miré por el escaparate. Los colores de las piruletas hicieron que entrara instintivamente. Compré una.
Acabé mi piruleta justo cuando llegué al parque.

Eran las siete, así que busqué a James, miré a mi alrededor y no le encontré, caminé un rato por allí pero no le vi.
De pronto sentí como alguien se me acercaba, pero antes de poder girarme para ver quien era, mi vista se nubló. Veía todo negro. Unas manos me tapaban los ojos. Las agarré y las aparté de mi cara dejándolas a la altura de mi cuello, y sujetas por las mías. Era él. 
En cuanto le ví mi corazón se aceleró, y lo primero que hice fue morder mi labio inferior. Él, por el contrario, me ha sonreído de una forma dulce.
Y adivinad, vuelve a llevar gorra y gafas de sol. Que esconde?

-Te he asustado?- Su sonrisa impidió que me enfadara con el.
-Un poco, pero no pasa nada.
-Que pena... 
-Como? Acaso querías que me asustara?
-Pues sí. Porque si te asustaras podría consolarte y tranquilizarte entre mis brazos.- En verdad, este chico es (y perdonad la palabra) puto amor. No dije nada después de el, simplemente le abracé. El pobre estaba temblando, creo que no se lo esperaba. Le miré a la cara, estaba algo rojo y me miraba sonriendo. 
-Ya estás contento?- Dije en tono burlesco.
-Si. Gracias Sophia.- Seguía riéndose. A veces pensaba que se reía de mi, pero no, se reía conmigo.

Después de nuestro abrazo paseamos por el parque. Y otra vez, me quedé mirándole las gafas y la gorra. Quiero verle los ojos, tan difícil es de entender? 

Nos sentamos en un banco cercano.
Al poco rato vimos a unos niños pequeños que estaban jugando. Se estaban haciendo cosquillas unos a otros. 

-Parece divertido.- Dije sin haberlo pensando.
-Ah si?- La forma en la que lo dijo me intimidó. 
Le miré y sonrió de forma pícara. Que pretendía? Se acercó a mi y empezó a hacerme cosquillas. No me desagradan. Es más, me ponen. Son mi punto débil.

Me levanté del banco en el que estábamos sentados y eché a correr. No aguantaba más, llevaba un buen rato riéndome. 
Miré hacia atrás y James venía corriendo detrás de mi. Intenté impedir que me cogiera, pero mis intentos fueron en vano. Me alcanzó. Me agarró del brazo y tiró de mi hacia el.
Para mi mala suerte, tropecé (que raro en mi, no?) y me caí en medio de unos arbustos. Pero esta vez, el calló conmigo.
Aun así, la caída no le impidió seguir con lo suyo. No paraba de hacerme cosquillas y, por un momento, me quedé sin respiración. 
Él se asustó, debió pensar que me pasaba algo malo y se apartó. Yo aproveché aquel momento y me tiré encima de él mientras le hacía cosquillas. Adoro su risa.
Pero tenía más fuerza que yo, por lo que consiguió quitarme de encima.

Empezamos a revolcarnos por el suelo mientras nos reíamos y seguíamos haciéndonos cosquillas uno al otro, hasta que él se quedo encima de mi.
Paramos de reír de pronto y nos miramos fijamente. Mi corazón volvía a sacudirse en mi pecho y de nuevo me mordí el labio. El estaba colorado. 
En ese momento sentí el impulso de quitarle las gafas. Era el momento, estábamos solos, nadie nos veía. Los arbustos y los árboles nos tapaban.
Sentí la necesidad y lo hice.
Acerqué mis manos a su cara y sujeté sus gafas. 
Esperé a que él hiciera algún gesto o dijera algo para impedírmelo, pero no fue así. De modo que, se las quité lentamente.
Su cara al fin estaba al descubierto. 
Sus ojos eran hermosos. 

Ahora me resultaba más familiar aun. 

Me paré y le miré fijamente. Impresionada.

Fue entonces cuando me di cuenta de que, yo estaba tirada en el suelo, pero encima de mi estaba…

jueves, 11 de octubre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 3 'Pequeña'



-Hola- Una voz desconocida me hablaba. Alcé la vista y allí estaba el, de pie en frente de mi. Con sus gafas de sol. Su gorra y... Si, esa perfecta sonrisa que tenía. 
-Hola...- Dije tartamudeando mientras mi cara se iba poniendo cada vez más y más roja. 
-Estás bien?
-Perdona? - A que se refería con esa pregunta? Se habría confundido de persona?
-Si estás bien? El otro día te caíste y parecía que te habías hecho daño. Quise ir a ayudarte pero te fuiste corriendo.
-Amm...- Por más que quisiera no me salían las palabras.- Si. Bueno, no. Quiero decir que...
-Hahaha. Tranquila, te entiendo. Quieres decir que estás bien y que no te hiciste daño. Verdad?
-Si...-Bff, no era capaz de hablar. Mi corazón cada vez iba más fuerte. En breves saldría de mi pecho, seguro.
-Bueno, ya que el otro día no tuvimos tiempo de conocernos, me presentaré. Me llamo... James. Y tú... Seguro que tu nombre es tan bonito como tú. Acaso me equivoco? -Os juro que su tono de voz y la forma en que me hablaba hacían que me estremeciera. Con cada palabra me enamoraba más.
-Mi nombre es Sophia.- Al fin hablé sin tartamudear.
-Mmm, me gusta tu nombre. Aunque me gustas más tu.- He oído bien? Ha dicho que le gusto? Vale, si esto es un sueño, no quiero que me despertéis. 

Mis nervios iban en aumento. Sin darme cuenta empecé a morderme el labio inferior.

Le miré a la cara. De alguna forma me resultaba familiar. Era como si le hubiera visto antes.
-Sophia... Quieres que... vallamos a dar un paseo?
-Claro...
-Bien.- Dijo sonriendo a la vez que aliviado.

Nos levantamos de la mesa.
Al llegar a la puerta, la abrió, me tomó la mano y sonriendo me dijo:
-Ten cuidado pequeña. No te vallas a caer de nuevo.

Estaba temblando. Los nervios me mataban.
En ese momento solo deseaba no volver a caer. 
No fui capaz de hablar, así que solamente me reí.

Caminamos durante un rato sin dirigir palabra. Se notaba tensión en el ambiente.
El llevaba las manos en los bolsillos del pantalón, mientras que yo, me tocaba el pelo y mordía el labio. 

Llamadme estúpida. Pero me seguía preguntando a mi misma lo de siempre 'Por que no se quitaba la gorra ni las gafas de sol?' 

Al cabo de unos minutos más llegamos a un parque. Era precioso. 
Nos sentamos en un banco y empezamos a hablar. 
-Y dime Sophia, no eres de por aquí, no?
-No, solo estoy en Londres de vacaciones. Soy de España. Por que lo preguntas?
-Tu acento al hablar el inglés. Suena... Distinto. Pero me gusta.- Y otra vez me puse roja. 
-Gracias- Dije entre sonrisas. 
Me encantaba hablar con el. 
Me quedaba embobada mirando como sonreía.

Finalmente me llené de valor y hice esa pregunta que tanto me rondaba la cabeza.
-James... Por que no te quitas las gafas?
El agachó la cabeza. Parecía como si no quisiera hablar del tema.
-Me molesta el sol- Su respuesta no sonaba muy convincente.
Iba a cambiarle de tema pero me sonó el móvil. Era mi hermano. Sin darme cuenta ya eran las diez de la noche. Seguramente estaba preocupado por mi. Se me había olvidado avisarle de que saldría.
Tuve que irme. Pero antes de marcharme, James me agarró del brazo.
-Sophia... Me das tu número de teléfono?- No sabía que contestar, así que simplemente cogí un bolígrafo de mi bolso y le apunté mi número en su mano. Estaba temblando. No fui capaz de escribir bien.- Gracias. Podré llamarte para quedar otro día?
-Claro. Estaré esperando tu llamada.
Antes de poder decir 'adiós' me agarró y me abrazó. 
-Hasta la próxima, Sophia.- Me susurró al oído.
Mi corazón volvió a sacudirse dentro de mi pecho. Esta vez creo que hasta él pudo notarlo. 
-Hasta la próxima... James.

Al llegar a casa me tiré en la cama. Y mientras pensaba en todo lo ocurrido esa tarde, sonó mi teléfono.

'Gracias por la tarde de hoy. Espero poder quedar contigo pronto. 
Buenas noches pequeña. James'


lunes, 8 de octubre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 2 'Respira hondo'


Ya habían pasado 5 días desde lo ocurrido en aquel restaurante. Nando's.
Aun así, no era capaz de olvidar a aquel chico. Aquella sonrisa...

Y tampoco se me iba de la cabeza el recuerdo de mi caída. Que ridículo.

Necesitaba compartir todo aquello con alguien.

Encendí mi ordenador. Me conecté al chat y busqué a Ainhoa entre los contactos conectados. 
La encontré.

-Hola Ainhoa!
-Hola Sophia! Que tal de vacaciones?
-Genial. Londres es precioso. Quieres que te envíe unas fotos?
-Si por favor!- Le envié las fotos.-Wow! me encantan! Que envidia me das... Y dime, que tal son los chicos ahí? Son guapos? 
-Haha... Si...- No sabía como decirle lo que había pasado el otro día. Pero me moría de ganas de contárselo.- La verdad es que hace unos días conocí a un chico. Bueno, no le conocí, simplemente intercambiamos unas miradas en un restaurante. Pero me encantaría volver a verle y poder hablar con el. Pero... No sé donde encontrarlo...
-Por que no pruebas a ir otra vez a aquel restaurante? Puede que lo vuelvas a ver.- Por estúpida que pareciera la idea que me acababa de dar Ainhoa, era razonable. Puede que a el le guste la comida de allí y valla más veces...
-Es una posibilidad... De acuerdo, iré esta noche allí.- Continuamos la conversación unos minutos más y nos despedimos. 

Estaba agotada. Me tumbé un rato en la cama y escogí una canción de entre las 300 que tengo en el móvil. Le di a 'reproducir'. 
La canción era 'Moments'. Si, una canción de ese grupo tan conocido, One Direction. 
Y si, yo, era Directioner.

No se si a vosotros os ha pasado alguna vez. Pero cuando escucho ciertas canciones, me olvido de todo. Y llego a ese punto en que solo existe la música. Ni siquiera me siento a mi misma. Y esta, era una de esas canciones que me hacían experimentar ese 'sentimiento'.

El tiempo pasaba y yo ni me daba cuenta. 

Cuando volví en mi ya había acabado la canción. 
Volví a darle a 'reproducir'. Una y otra vez. Hasta que finalmente, lloré.
No sabía la razón de aquellas lágrimas. Pero tampoco era capaz de parar de llorar.

De pronto la música se paró. Mi móvil se había quedado sin batería.
Lo puse a cargar y lo encendí. 
Miré la hora. Ya eran las siete en punto. 
Me levanté, sequé los restos de mis lágrimas y empecé a prepararme.

Una ducha, un vestido negro, un cinturón marrón para 'adornar' mi cintura, unas sandalias del color del cinturón, un poco de colonia y lista.
No tenía ganas de peinarme, por lo que me hice un moño rápido en el ascensor mientras bajaba.

Ya en la calle me puse las gafas de sol. Apenas había dormido estos días por causa de los nervios y tenía unas ojeras impresionantes, las gafas me ayudarían a disimularlas un poco. 

Al cabo de un rato llegué al restaurante. Miré desde fuera por las ventanas para ver si estaba el. Para mi sorpresa. Estaba allí.
Mi corazón latía fuertemente. No era capaz de caminar. Me había quedado como una estatua, solo que con la boca abierta de la sorpresa. 
Lo mío era hacer el ridículo. 
Primero con mi caída y ahora mirándole desde fuera con la boca abierta.
Por suerte esta vez no me había visto.

Respiré hondo y entré. 

Me senté a unas mesas de distancia de el. Esta vez no estaba con sus amigos, sino que estaba solo.

Pasaron unos minutos y el se levantó. Parecía irse. 
Mientras, cogí mi móvil para ver la hora cuando de pronto...