Mi hermano y Sandra ya estaban haciendo las maletas para nuestras vacaciones en el lago. Yo ni siquiera había empezado.
Seguía pensando en él.
¿Y si no le volvía a ver nunca más?
-Soph, ¿puedo pasar?
-Sí, Sandra, pasa.
-¿Has preparado ya tus cosas? Saldremos en una hora.
-No...
-Sophia, sé que esto de irte y dejar atrás a la persona que quieres, es difícil. Pero por favor, sonríe. No me gusta verte así. Y seguro que a Niall tampoco le gustaría. -Me sonrió tiernamente. Sandra, al contrario que mi hermano, parecía entender como me sentía. -Y ahora, sécate esas lágrimas, ¿de acuerdo?
-Vale. -Intenté sacar una pequeña sonrisa de mi interior.
-Por cierto, ¿Quieres que te ayude con tu maleta?
-Sí, por favor.
Con la ayuda de Kassandra terminé de preparar la maleta mucho antes de lo que me esperaba, por lo que, para hacer algo de tiempo mientras no nos íbamos, llamé a Ainhoa y le conté lo que pasaba.
-¡Hola Soph! ¿Estás mejor?
-Hola Ai, bueno, no estoy demasiado bien…
-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
-Como ya sabes, en dos semanas estaré de vuelta en España…
-Sí.
-Pues, estas dos últimas semanas, nos iremos junto con unos familiares de Sandra a una casa en el lago y… -Suspiré –No podré estar con Niall… No… -Otra vez, mis ojos querían convertirse en cascadas y derramar lágrimas. -No volveré a verle…
-¿QUÉ? Pero… Y si… ¿No puedes pedirle a tu hermano que te deje quedarte en la ciudad para estar con Niall?
-Ya se lo he pedido. He suplicado hasta de rodillas. He agotado casi todas mis lágrimas y no ha servido para nada. –Volví a suspirar, esta vez, más fuerte. -Esto es una mierda, Ainhoa.–En mi interior se estaba produciendo una brutal batalla entre mi tristeza y mi ira. Ojala no ganara ninguna de la dos. Ojala apareciera la felicidad, el ángel pacificador, y pusiera fin a ello. -No quiero irme…
-Soph… Por favor, no te vengas a bajo… Seguro que le volverás a ver.
-Lo dudo Ainhoa…
-¿Perdona? ¿La gran Sophia, la que me enseñó a no rendirse nunca y a luchar por sus sueños, ha dicho que ‘’duda’’ de algo? Sophia, no seas tonta, no te dejes pisar por el pesimismo. -Ante su tono de voz y la sonrisa que pude escuchar a través del teléfono, yo también sonreí. Finalmente, la felicidad había ganado mi batalla interior. Sí, Ainhoa tenía razón, debía ser optimista.
-Gracias por sacarme esta pequeña sonrisa, Ai.
-De nada. –Se escuchó como la madre de Ainhoa la llamaba. –Bueno, tengo que colgar, mi madre me reclama. ¡Nos vemos!
-¡Adiós!
Nada más colgar, mi hermano entró por la puerta.
-¿Estás lista? –Tenía cara de preocupación. ¿Estaría arrepentido por haberme obligado a ir a ese sitio?
-Sí… -Le dediqué una pequeña sonrisa y el borró su cara de angustia para hacer lo mismo conmigo.
Sí, sentía rencor hacia él por haberme hecho esto pero, estando enfadada no iba a conseguir nada.
Bajamos a por el coche. Cargamos las maletas, nos subimos y nos pusimos en camino al lago.
Aquel sitio estaba demasiado lejos, tardamos varias horas en llegar.
Pero, aun así, todo aquel tiempo invertido en la carretera, valió la pena; Era un lugar precioso.
Parecía el típico sitio de las películas románticas en el que los protagonistas viven su historia de amor.
Cuando llegamos ya estaban allí los familiares de Sandra. Y menos mal, porque necesitaríamos ayuda para quitar todas esas pesadas y enormes maletas de Sandra. No entiendo el por que lleva tantas cosas…
Entramos en la casa y volví a sorprenderme. Era todavía más preciosa que el lugar.
Y la habitación en la que yo dormiría… Ojala pudiera quedarme allí para siempre. Finalmente había sido todo un acierto venir.
**Una semana más tarde**
Los días se pasaban demasiado rápidos en aquel lugar. Demasiado. Pronto tendría que irme de Londres y dejar todo esto atrás y, posiblemente, no volvería jamás.
Suena triste, ¿no?
Aunque para mucha gente, el hecho de que me separe de Niall, será agradable.
-¡Sophia! –Gritó mi hermano desde el piso de abajo. –¡Ven aquí! –Bajé las escaleras corriendo.
-¿Qué pasa, Jason?
-Vamos a salir. Los familiares de Sandra se han empeñado en hacer senderismo. ¿Quieres venir?
-Prefiero quedarme en casa, hace demasiado calor para estar caminando bajo el Sol durante horas.
-Está bien.
-¿Queréis que me quede con el pequeño James, o irá con vosotros?
-Vendrá con nosotros.
-Vale.
-Bueno, nos vamos. Si pasa algo, llámame al móvil. ¿Entendido?
-Sí.
Me despedía de todos ellos y se fueron.
Estaba sola en medio de la nada. Vaya, aquello parecía la trama de una película de terror. Seguro que saldría un asesino de en medio de los arbustos.
Fui al salón y encendí la televisión.
No ponían nada interesante, por lo que me quedé dormida en el sofá.
De allí a un tiempo sonó el timbre, ¿Ya habrían llegado de su paseo?
Me levanté para abrir y…
-¡NIALL! ¿¡Qué haces aquí!? ¿¡Cómo has sabido dónde estaba!? –Niall rió.
-Tu hermano me llamó, me dio la dirección de la casa y bueno.... Aquí estoy. –Estaba claro, mi hermano me había cogido el móvil para poder llamarle. Pero, ¿por qué le ha llamado? ¿Sería para ‘’disculparse’’ por haberme obligado a venir? –Pero… -Continuó Niall -si quieres me voy. –Dijo a modo de broma.
-¿Eres tonto? Claro que no quiero que te vayas. –Salté a sus brazos. –Te he echado de menos…
-Y yo a ti, pequeña. –Dijo abrazándome fuertemente.
Le invité a pasar dentro.
No hablamos, solo nos dedicábamos a observarnos. Las palabras sobraran.
Niall se acercó a mi y besó mis labios tiernamente.
Como añoraba sus besos...
Se separó de mi y sonrió tímidamente. Me encantaba cuando hacía eso.
Pasé mis manos por su nuca y correspondí su beso, pero esta vez no nos separamos.
Sin saber como, estábamos tumbados en el sofá, besándonos.
Volvió a repetirse aquella escena en la que Niall estaba encima de mi, tenía una de sus manos por dentro de mi camiseta y acariciaba mi vientre.
La sangre comenzaba a hervirme. Y la piel me ardía por donde Niall pasaba sus manos.
-Vamos a la habitación. -Le dije sin apenas separar mis labios de los suyos.
Nos reincorporamos, le cogí de la mano y le guié hasta la habitación que era temporalmente mía.
Nos quitamos la ropa, a excepción de la ropa interior, y nos tumbamos en la cama.
De nuevo unimos nuestras lenguas en una grata batalla de la que yo deseaba que no tuviera fin.
Pero, por un momento, Niall se apartó de mi.
No sabía que pasaba.
Le miré con cara de duda. Él solo sonrió y soltó unas palabras en mi oído: "Tranquila. Tan solo relájate".
¿Que me relajara? ¿Que iba a hacer?
Niall notó que estaba nerviosa. Por lo que repitió la misma acción. Se acercó a mi y dijo unas palabras en voz baja: "Confía en mi, pequeña. No te haré nada malo". Asentí con la cabeza.
"Cierra los ojos". Volvió a susurrarme.
Así lo hice. Cerré los ojos e intenté relajarme.
Noté como Niall pasaba sus manos por todo mi cuerpo, despacio, sensual, como si el propio viento me acariciara.
De pronto, aquellas caricias cesaron y sus manos se posaron en mis rodillas. Con un ligero movimiento hizo que flexionara mis piernas y las levantara un poco.
Mis pulsaciones se aceleraban. Y por mucho que quisiera, no podía controlar los nervios.
Un cosquilleo recorrió mi cuerpo al notar como sus labios besaban sutilmente uno de mis muslos.
Comenzó a repartir pequeños besos por mis piernas, y cada vez se acercaba más a mi sexo.
Pero justo antes de que su boca se encontrara con mi zona íntima, se paró.
Abrí los ojos y bajé la mirada.
Niall me observaba mientras sonreía lascivo.
-¿Quieres que siga? -Preguntó repasando su labio inferior con la lengua.
-Sí. -Respondí intentando controlar mi respiración acelerada.
Sonrió.
Se acercó a mi y desabrochó mi sujetador.
Me besó en los labios y susurró una tercera vez: "Tranquila".
Cerré los ojos otra vez y de nuevo me estremecí a notar el roce de sus labios con mi piel.
Besó mis pechos y fue descendiendo lentamente hasta quedarse a escasos centímetros de mi sexo.
Fue entonces cuando posó sus manos a cada lado de mis caderas y sujetó mis braguitas para quitarlas, poco a poco y despacio. Muy despacio. Y eso hacía que me desesperara.
Besó por última vez mi vientre y luego deslizó hacia abajo sus labios para que estos se pusieran en contacto con mi sexo.
Gemí y Niall comenzó a trazar pequeños círculos alrededor de mi clítoris con su lengua.
Aquello me hizo vibrar.
De pronto, Niall introdujo en mí uno de sus dedos y gemí de nuevo, mientras cerraba fuertemente mis puños sobre las sábanas.
Con cada unos de sus movimientos me sentía explotar. Era como una bomba de relojería, estallaría de placer en poco tiempo.
Y así fue.
Llegué al éxtasis en cuestión de minutos.
Niall paró en seguida, y se limitó a volver a repartir pequeños besos por mi cuerpo hasta que, su cara se quedó en frente de la mía.
Me besó en la mejilla y abrí los ojos.
Hice que se tumbara en la cama y yo me puse encima de él. Empecé a besarle apasionadamente, como antes; Como si fuera esa la última vez que lo haría.
¿Sería porque mi yo interior pensaba que no volvería a estar con él?
No sabía que me pasaba y tampoco quería averiguarlo, pero necesitaba más; Quería sentir su piel quemándose con la mía. Quería besarle hasta asfixiarme… Estaba agotada después de aquel orgasmo, pero me daba igual; Quería sentirle dentro de mí…
¿Qué soy una depravada sexual? Lo dudo pero, si queréis pensarlo, estáis en vuestro derecho. Lo que sí estoy, es enamorada. Enamorada de ese chico tan imperfectamente perfecto que estaba tumbado en mi cama.
-Niall… quiero hacerlo… -Susurré.
-¿Seguro? ¿No estás cansada?
-Por favor…
-Está bien, pequeña. Tus deseos son órdenes. –Me sonrió y yo a él.
Estiró el brazo hasta sus pantalones, que estaban en el suelo, sacó su cartera y de ella un pequeño paquetito plateado.
Se quitó los boxers. Abrió aquel pequeño paquetito y se colocó el preservativo.
Me acomodé en la cama y Niall se puso encima de mí.
Empezamos a besarnos y a acariciar nuestros cuerpos totalmente desnudos.
Entonces, cuando ya no podíamos más, separé ligeramente mis piernas y Niall entró en mí.
Y entre besos y dulces caricias, llegamos al clímax.
Fue un momento tan… Especial.
Las mariposas de mi estómago estaban rebosantes de alegría. Tanto, que se pusieron a bailar.
Pero pronto apareció mi subconsciente para recordarme que no todo serían sonrisas. ‘’Recuerda, en una semana, ya no estarás con él’’ me repetía esa estúpida vocecilla. Pero hice oídos sordos. En ese instante solo existíamos Niall y yo. Nosotros.
Nos pasamos minutos tirados en la cama. Abrazados. Se estaba demasiado bien…
Y… ¿Sabéis que pasó en ese momento? Sí, exacto, lo que pasa siempre que estoy con él y a gusto. Alguien nos interrumpió. Y por ‘’alguien’’, me refiero a mi hermano.
Me llamó para preguntarme si estaba bien -¿Bien? Estaba genial.- Y para decirme que en breves llegarían. Por lo que tuvimos que levantarnos de la cama y vestirnos.
Acompañé a Niall hasta la puerta para despedirme.
-Adiós, Sophia. –Me abrazó fuertemente.
-Adiós, Niall. –Y ahí van, las lágrimas comienzan a desfilar por mi cara.
-Soph… No… No llores, por favor.
-Lo siento. Pero, sé que este será el final…
-Sophia, escúchame. –Hizo que le mirara a los ojos. -¿Acaso ya no te acuerdas de lo que te dije aquel día en el parque? Te dije que eras mi princesa, que no te iba a abandonar nunca. Y te dije que siempre te iba a amar. Sophia, este no será el final. –Sí, eso era lo que me había dicho, bueno, más bien, prometido. Y no mentía.
-Niall… Te quiero. –Le dije mientras le abrazaba.
-Y yo a ti.
Nos separamos y se fue.
Unos minutos más tarde llegaron todos del paseo.
**Una semana después**
Se acabó. Había llegado el día de mi regreso a España. Ya no había vuelta atrás.
Las maletas ya estaban listas y ya estábamos de camino al aeropuerto; En pocas horas pisaría tierra española.
Al llegar, mientras mi hermano facturaba las maletas, yo jugaba con el pequeño James.
-Tu avión saldrá en poco más de media hora, hermanita.
-De acuerdo…
Pasaron unos minutos y por megafonía, nos avisaron de que ya podíamos embarcar.
-Sophia. Te vamos a echar de menos –Dijo Kassandra llorando.
-Y yo a vosotros… -Para Soph, contrólate, no llores.
-Sophia… -Oh, no… Mi hermano había empezado a llorar. A la mierda, no puedo más. Lágrimas, sois libres de salir. –Sé fuerte ¿vale?
-Vale… Jason… Te quiero.
-Y yo a ti, hemanita…
Les dí un fuerte abrazo a cada uno, y me dirigí hacia la zona de embarque.
-¡Sophia! -¿Qué pasaba? ¿Quién gritaba mi nombre?
Me giré.
Niall venía corriendo hacía mí.
-¡Niall! ¿Qué haces aquí?
-No podía dejar que te fueras sin despedirme. Y sin darte esto. –Llevó su mano a su cabeza y se quitó la gorra. Era la misma gorra que llevaba el día en que le conocí.
-¿Por qué me das tu gorra?
-Es una excusa.
-¿Una excusa?
-Sí, una excusa para poder volver a verte. Algún día tendrás que devolvérmela. –Sonrió.
Me abracé a él. Mierda. Otra vez las malditas lágrimas. No, esta vez no lloraría.
-Te amo, Niall.
-Te amo, mi pequeña princesa.
Me dio un último y dulce beso en los labios y me aparté lentamente de él.
-Recuerda, esta no será la última vez que nos veremos. –Dijo sonriéndome. Y yo hice lo mismo.
Me alejé de él.
Ya en el avión tomé asiento. Y en cuanto despegamos, recordé las palabras de Niall: ‘’Esta no será la última vez’’.
Por favor, que no lo sea.
Me puse su gorra y miré la bella y, en esos momentos, diminuta, ciudad de Londres mientras en mi móvil se reproducía aquella canción…
Shut the door, turn the light off
I wanna be with you, I wanna feel your love
I wanna lay beside you, I cannot hide this
Even though I try
Heart beats harder, time escapes me
Trebling hands touch skin, it makes this harder
And the tears stream down my face
If we could only have this life for one more day
If we could only turn back time
You know i'll be you life, your voice, your reason to be
My love, my heart is breathing for this moment in time
I'll find the words to say, before you leave me today...
Bueno, este ha sido el último capítulo (de momento) de la novela ''Fight for your dreams''. Espero que os haya gustado.
¡Muchas gracias por leerla!

ULTIMO CAPITULO??!!!!! Me ha encantado!! Espero que hagas una segunda temporada por favor esque me encantaa, es tan bonita la historia entre ellos dos, YO NECESITO MAS!!!
ResponderEliminarBueno resumiendo: que espero que hagas una segunda temporada :D
BESOOS!!! xxx
como puede ser el ultimo yaa? no puede ser tienes que hacer segunda temporada porfavor me encanta esta novela xxx
ResponderEliminar