La suave brisa que entraba por la ventana se deslizaba por una parte de mi cuerpo desnudo y un escalofrío me hizo despertar.
Abrí los ojos lentamente y vi que Niall no estaba en la cama 'Donde estará?' me pregunté.
Me puse la ropa interior y busqué mi ropa, pero la camisa que Niall había tenido puesta la noche anterior fue lo primero que encontré y me la puse para levantarme e ir veloz a cerrar aquella ventana.
Estaba amaneciendo, y los rayos de sol iluminaban aquella cama en la que, hacía una horas los dos nos hicimos uno.
No pude evitar morder mi labio y sonreír al recordar aquello. Me sentía... Como si hubiera vuelto a nacer, era una sensación extraña, pero estaba a gusto conmigo misma. Tranquila y feliz al mismo tiempo.
-Valla, ya te has despertado? Que pena...
-Como qué que pena?
Niall se fue acercando a mi y pasó sus manos por mi cintura.
-Quería acostarme a tu lado de nuevo, te ves preciosa durmiendo.
Acarició mi mejilla y me dio un tierno beso.
-Niall... Gracias por todo... Por lo de anoche...
-No. -Sujetó mi barbilla y alzó mi cara para que nuestras miradas se clavaran una en la otra. -Gracias a ti por existir. Por aparecer en mi vida... Te quiero Sophia.
Acercó mi cara a la suya y nos fundimos en un corto pero dulce beso.
-Bueno, ya que estás despierta, que te parece si vamos a desayunar fuera? Yo invito.
-Me parece bien. Voy a cambiarme, espérame abajo.
-Vale. Por cierto Sophia... Esa camisa te queda muy bien, podrías ir así vestida siempre. -Dijo mirándome deseoso de arriba a abajo mientras se mordía el labio.
Yo me sonrojé y me reí. Niall, ante mi reacción, soltó una leve sonrisa.
Me cambié rápido y bajé; allí estaba Niall, esperándome en la puerta, llevaba aquellas gafas negras y la gorra que tenía puestas el día que nos conocimos. Estaba tan guapo...
-Ya estoy, nos vamos?
-Si, vámonos.
Me dio la mano y sonrió.
Empezamos a caminar y en poco tiempo llegamos a una cafetería, entramos y pedimos.
Niall, como no, se pidió mil cosas para comer.
No sé, pero me resultaba divertido verle comer, se veía muy mono.
-Nunca había conocido a una persona con tanto apetito como tú. -Él soltó unas risas ante mi comentario.
-Tranquila, te acostumbrarás. -Volvió a reír, y yo igual, pero mi sonrisa fue falsa, era una mezcla entre alegría y tristeza.
En ese momento me había acordado de lo que pasaría en unas semanas. Si, el verano se acababa y, contra mi voluntad, yo regresaría a España en breves.
Niall me miró extrañado, como si supiera que algo me pasaba.
-Soph, estás bien?
-Si, estoy bien. Por qué?
-Pareces preocupada.
-No me pasa nada, tranquilo.
-De verdad? Sabes que puedes contarme lo que quieras, voy a apoyarte en todo y ayudarte con lo que pueda.
-De verdad Niall, estoy bien, todo está bien. Es solo que estoy cansada, nada más...
-De acuerdo...
No pareció convencerle mi coartada del cansancio, pero aun así se olvidó del tema y, yo, hice lo mismo.
Terminamos el desayuno y nos fuimos.
Estuvimos hablando mientras paseábamos y la mañana se me pasó volando.
Al pasar cerca de un Starbucks una avalancha de chicas vino hacia nosotros, corriendo y gritando. Al parecer se habían percatado de quien era mi acompañante. Y es que aun con gafas y gorra, era fácil reconocer al famoso Niall James Horan.
El susto y los nervios provocaron que le soltara la mano, agachara la cabeza y me apartara un poco de él.
Me miró extrañado por lo que había hecho pero antes de que él hiciera nada, las chicas llegaron a donde estábamos.
Se sacó varias fotos con las fans y firmó algún que otro autógrafo.
Casi nos íbamos cuando una de ellas se fijó en mi y me preguntó quien era y por qué estaba paseando con el. Yo seguía con la cabeza baja y entre titubeos solté unas palabras:
-Soy Sophia, una amiga de Niall.
-No. -Replicó Niall. Agarró mi mano y continuó. -Ella es mi princesa.
Todas las fans, incluida yo, nos quedamos boquiabiertas después de sus palabras. Yo me sonrojé de nuevo y fue entonces cuando Niall me acercó a él y me dio un beso delante de todos.
Durante ese instante que duró nuestro beso, miles de flashes nos iluminaron. En poco tiempo todo el mundo se enteraría de nuestra relación que, hasta ahora, había sido secreta.
Cuando nos separamos, las fans empezaron a sonreír y aplaudir.
La verdad, después de todos los dramas que algunas montaban en las redes sociales cuando uno de los chicos salía con alguien, me esperaba algo peor. Pero al ver sus reacciones me alegré bastante.
Algunas de ellas hasta quisieron hacerse fotos conmigo. Eran un cielo.
Nos despedimos de todas ellas y seguimos nuestro camino mientras reíamos por lo ocurrido.
-Bueno, además de mi apetito, también tendrás que acostumbrarte a esto.
-Podré hacerlo, no te preocupes.
-Aunque...
-Que pasa?
-No todas te tratarán así...
-Lo sé. Pero no me importa. Mientras estés a mi lado, me da igual lo que digan.
Niall sonrió con mis palabras y me dio un beso en la mejilla.
Seguimos andando y a los pocos minutos llegamos a un parque.
Nos miramos y sonreímos; en aquel parque habíamos iniciado aquella estúpida guerra de cosquillas que nos había llevado a terminar tirados en el césped y más tarde a darnos nuestro primer beso.
Algo en mi interior hizo que mi pecho pareciera hundirse, los recuerdos volvieron a hacerme pensar en que, dentro de poco, todo aquello acabaría.
Niall volvió a notarme mal, me obligó a sentarme en un banco y volvió a preguntar.
-Soph, por favor, dime que te pasa.
-No me pasa nada, es solo que...
-No me digas que estás cansada porque no me lo creeré. -Dijo sin dejarme terminar la frase.
-Niall...
-No Sophia, no hay excusas que valgan. Por favor, dime que es lo que hace que estés así, decaída.
-Está bien. -Suspiré. -Ya sabes que solo estoy aquí pasando las vacaciones... Que en poco tiempo me iré...
-Si, lo sé...
-Pues tengo miedo.
-Miedo? A que tienes miedo?
-A que todo esto acabe. A no poder volver a perderme en tus ojos, a besar tus labios, a acariciar tu pelo, a ver tu perfecta sonrisa, a oler tu perfume, a no poder volver a dormirme escuchando el latido de tu corazón... Miedo a que lo nuestro no se quede en más que un amor de verano. Tengo miedo a perderte... -Las lágrimas brotaron de mis ojos de repente. Niall se levantó y se arrodilló enfrente de mi imitando la típica postura de 'pedida de mano'.
Apartó mis manos de mi cara y las dejó sobre mis rodillas. Con una mano me sujetó la barbilla y buscó mi mirada.
-Sophia, nada de eso pasará. Puede que el verano se acabe pero, recuerda, eres mi princesa y no te voy a abandonar nunca. Haré lo imposible por estar cerca de ti. Prometo que tú serás la única dueña de mis besos, la única que hará que me pierda en una mirada y que la primera persona que veré cada mañana cuando me despierte, serás tú. Sophia, te prometo que mi amor por ti, será eterno.
Sus palabras se clavaron en mi corazón y me hicieron llorar, pero esta vez eran lágrimas de amor y felicidad.
Me puse de pie y le ayudé a reincorporarse para abrazarle.
-Niall, yo... -No me salían las palabras, solo era capaz de llorar.
-Tranquila pequeña...
Su tono de voz y la forma en la que me acariciaba el pelo hizo que me calmara un poco.
Me pegó más a él hasta que pude notar el latir de su corazón y me susurró al oído:
-Sophia, te prometo que nada ni nadie podrá separarnos.

