sábado, 9 de marzo de 2013

Fight for your dreams. Capítulo 13 'Adiós, pequeña. Adiós.'


Mi hermano y Sandra ya estaban haciendo las maletas para nuestras vacaciones en el lago. Yo ni siquiera había empezado. 
Seguía pensando en él. 
¿Y si no le volvía a ver nunca más? 

-Soph, ¿puedo pasar? 
-Sí, Sandra, pasa.
-¿Has preparado ya tus cosas? Saldremos en una hora.
-No... 
-Sophia, sé que esto de irte y dejar atrás a la persona que quieres, es difícil. Pero por favor, sonríe. No me gusta verte así. Y seguro que a Niall tampoco le gustaría. -Me sonrió tiernamente. Sandra, al contrario que mi hermano, parecía entender como me sentía. -Y ahora, sécate esas lágrimas, ¿de acuerdo?
-Vale. -Intenté sacar una pequeña sonrisa de mi interior. 
-Por cierto, ¿Quieres que te ayude con tu maleta? 
-Sí, por favor.


Con la ayuda de Kassandra terminé de preparar la maleta mucho antes de lo que me esperaba, por lo que, para hacer algo de tiempo mientras no nos íbamos, llamé a Ainhoa y le conté lo que pasaba.

-¡Hola Soph! ¿Estás mejor?
-Hola Ai, bueno, no estoy demasiado bien… 
-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
-Como ya sabes, en dos semanas estaré de vuelta en España… 
-Sí.
-Pues, estas dos últimas semanas, nos iremos junto con unos familiares de Sandra a una casa en el lago y… -Suspiré –No podré estar con Niall… No… -Otra vez, mis ojos querían convertirse en cascadas y derramar lágrimas. -No volveré a verle…
-¿QUÉ? Pero… Y si… ¿No puedes pedirle a tu hermano que te deje quedarte en la ciudad para estar con Niall? 
-Ya se lo he pedido. He suplicado hasta de rodillas. He agotado casi todas mis lágrimas y no ha servido para nada. –Volví a suspirar, esta vez, más fuerte. -Esto es una mierda, Ainhoa.–En mi interior se estaba produciendo una brutal batalla entre mi tristeza y mi ira. Ojala no ganara ninguna de la dos. Ojala apareciera la felicidad, el ángel pacificador, y pusiera fin a ello. -No quiero irme… 
-Soph… Por favor, no te vengas a bajo… Seguro que le volverás a ver. 
-Lo dudo Ainhoa…
-¿Perdona? ¿La gran Sophia, la que me enseñó a no rendirse nunca y a luchar por sus sueños, ha dicho que ‘’duda’’ de algo? Sophia, no seas tonta, no te dejes pisar por el pesimismo. -Ante su tono de voz y la sonrisa que pude escuchar a través del teléfono, yo también sonreí.  Finalmente, la felicidad había ganado mi batalla interior. Sí, Ainhoa tenía razón, debía ser optimista. 
-Gracias por sacarme esta pequeña sonrisa, Ai. 
-De nada. –Se escuchó como la madre de Ainhoa la llamaba. –Bueno, tengo que colgar, mi madre me reclama. ¡Nos vemos!
-¡Adiós!


Nada más colgar, mi hermano entró por la puerta.

-¿Estás lista? –Tenía cara de preocupación. ¿Estaría arrepentido por haberme obligado a ir a ese sitio?
-Sí… -Le dediqué una pequeña sonrisa y el borró su cara de angustia para hacer lo mismo conmigo.

Sí, sentía rencor hacia él por haberme hecho esto pero, estando enfadada no iba a conseguir nada.


Bajamos a por el coche. Cargamos las maletas, nos subimos y nos pusimos en camino al lago.


Aquel sitio estaba demasiado lejos, tardamos varias horas en llegar.
Pero, aun así, todo aquel tiempo invertido en la carretera, valió la pena; Era un lugar precioso. 
Parecía el típico sitio de las películas románticas en el que los protagonistas viven su historia de amor. 

Cuando llegamos ya estaban allí los familiares de Sandra. Y menos mal, porque necesitaríamos ayuda para quitar todas esas pesadas y enormes maletas de Sandra. No entiendo el por que lleva tantas cosas…

Entramos en la casa y volví a sorprenderme. Era todavía más preciosa que el lugar. 
Y la habitación en la que yo dormiría… Ojala pudiera quedarme allí para siempre. Finalmente había sido todo un acierto venir.



**Una semana más tarde**

Los días se pasaban demasiado rápidos en aquel lugar. Demasiado. Pronto tendría que irme de Londres y dejar todo esto atrás y, posiblemente, no volvería jamás.
Suena triste, ¿no? 
Aunque para mucha gente, el hecho de que me separe de Niall, será agradable.


-¡Sophia! –Gritó mi hermano desde el piso de abajo. –¡Ven aquí! –Bajé las escaleras corriendo.
-¿Qué pasa, Jason?
-Vamos a salir. Los familiares de Sandra se han empeñado en hacer senderismo. ¿Quieres venir? 
-Prefiero quedarme en casa, hace demasiado calor para estar caminando bajo el Sol durante horas.
-Está bien.
-¿Queréis que me quede con el pequeño James, o irá con vosotros?
-Vendrá con nosotros. 
-Vale.
-Bueno, nos vamos. Si pasa algo, llámame al móvil. ¿Entendido?
-Sí. 
Me despedía de todos ellos y se fueron.


Estaba sola en medio de la nada. Vaya, aquello parecía la trama de una película de terror. Seguro que saldría un asesino de en medio de los arbustos.

Fui al salón y encendí la televisión. 
No ponían nada interesante, por lo que me quedé dormida en el sofá.

De allí a un tiempo sonó el timbre, ¿Ya habrían llegado de su paseo? 
Me levanté para abrir y…

-¡NIALL! ¿¡Qué haces aquí!? ¿¡Cómo has sabido dónde estaba!? –Niall rió.
-Tu hermano me llamó, me dio la dirección de la casa y bueno.... Aquí estoy. –Estaba claro, mi hermano me había cogido el móvil para poder llamarle. Pero, ¿por qué le ha llamado? ¿Sería para ‘’disculparse’’ por haberme obligado a venir? –Pero… -Continuó Niall -si quieres me voy. –Dijo a modo de broma.
-¿Eres tonto? Claro que no quiero que te vayas. –Salté a sus brazos. –Te he echado de menos…
-Y yo a ti, pequeña. –Dijo abrazándome fuertemente.

Le invité a pasar dentro.


No hablamos, solo nos dedicábamos a observarnos. Las palabras sobraran. 

Niall se acercó a mi y besó mis labios tiernamente. 
Como añoraba sus besos...
Se separó de mi y sonrió tímidamente. Me encantaba cuando hacía eso.
Pasé mis manos por su nuca y correspondí su beso, pero esta vez no nos separamos. 
Sin saber como, estábamos tumbados en el sofá, besándonos. 
Volvió a repetirse aquella escena en la que Niall estaba encima de mi, tenía una de sus manos por dentro de mi camiseta y acariciaba mi vientre.
La sangre comenzaba a hervirme. Y la piel me ardía por donde Niall pasaba sus manos.
-Vamos a la habitación. -Le dije sin apenas separar mis labios de los suyos.
Nos reincorporamos, le cogí de la mano y le guié hasta la habitación que era temporalmente mía.
Nos quitamos la ropa, a excepción de la ropa interior, y nos tumbamos en la cama. 
De nuevo unimos nuestras lenguas en una grata batalla de la que yo deseaba que no tuviera fin.
Pero, por un momento, Niall se apartó de mi. 
No sabía que pasaba.
Le miré con cara de duda. Él solo sonrió y soltó unas palabras en mi oído: "Tranquila. Tan solo relájate".
¿Que me relajara? ¿Que iba a hacer? 

Niall notó que estaba nerviosa. Por lo que repitió la misma acción. Se acercó a mi y dijo unas palabras en voz baja: "Confía en mi, pequeña. No te haré nada malo". Asentí con la cabeza.
"Cierra los ojos". Volvió a susurrarme.
Así lo hice. Cerré los ojos e intenté relajarme. 
Noté como Niall pasaba sus manos por todo mi cuerpo, despacio, sensual, como si el propio viento me acariciara.
De pronto, aquellas caricias cesaron y sus manos se posaron en mis rodillas. Con un ligero movimiento hizo que flexionara mis piernas y las levantara un poco.
Mis pulsaciones se aceleraban. Y por mucho que quisiera, no podía controlar los nervios.

Un cosquilleo recorrió mi cuerpo al notar como sus labios besaban sutilmente uno de mis muslos.

Comenzó a repartir pequeños besos por mis piernas, y cada vez se acercaba más a mi sexo.
Pero justo antes de que su boca se encontrara con mi zona íntima, se paró.
Abrí los ojos y bajé la mirada.
Niall me observaba mientras sonreía lascivo. 
-¿Quieres que siga? -Preguntó repasando su labio inferior con la lengua. 
-Sí. -Respondí intentando controlar mi respiración acelerada.
Sonrió.
Se acercó a mi y desabrochó mi sujetador.
Me besó en los labios y susurró una tercera vez: "Tranquila".

Cerré los ojos otra vez y de nuevo me estremecí a notar el roce de sus labios con mi piel.
Besó mis pechos y fue descendiendo lentamente hasta quedarse a escasos centímetros de mi sexo. 
Fue entonces cuando posó sus manos a cada lado de mis caderas y sujetó mis braguitas para quitarlas, poco a poco y despacio. Muy despacio. Y eso hacía que me desesperara.
Besó por última vez mi vientre y luego deslizó hacia abajo sus labios para que estos se pusieran en contacto con mi sexo.

Gemí y Niall comenzó a trazar pequeños círculos alrededor de mi clítoris con su lengua.
Aquello me hizo vibrar.

De pronto, Niall introdujo en mí uno de sus dedos y gemí de nuevo, mientras cerraba fuertemente mis puños sobre las sábanas.

Con cada unos de sus movimientos me sentía explotar. Era como una bomba de relojería, estallaría de placer en poco tiempo.
Y así fue.
Llegué al éxtasis en cuestión de minutos.

Niall paró en seguida, y se limitó a volver a repartir pequeños besos por mi cuerpo hasta que, su cara se quedó en frente de la mía.
Me besó en la mejilla y abrí los ojos.

Hice que se tumbara en la cama y yo me puse encima de él. Empecé a besarle apasionadamente, como antes; Como si fuera esa la última vez que lo haría. 
¿Sería porque mi yo interior pensaba que no volvería a estar con él?

No sabía que me pasaba y tampoco quería averiguarlo, pero necesitaba más; Quería sentir su piel quemándose con la mía. Quería besarle hasta asfixiarme… Estaba agotada después de aquel orgasmo, pero me daba igual; Quería sentirle dentro de mí… 
¿Qué soy una depravada sexual? Lo dudo pero, si queréis pensarlo, estáis en vuestro derecho. Lo que sí estoy, es enamorada. Enamorada de ese chico tan imperfectamente perfecto que estaba tumbado en mi cama. 

-Niall… quiero hacerlo… -Susurré.
-¿Seguro? ¿No estás cansada?
-Por favor…
-Está bien, pequeña. Tus deseos son órdenes. –Me sonrió y yo a él.
Estiró el brazo hasta sus pantalones, que estaban en el suelo, sacó su cartera y de ella un pequeño paquetito plateado.

Se quitó los boxers. Abrió aquel pequeño paquetito y se colocó el preservativo.

Me acomodé en la cama y Niall se puso encima de mí. 
Empezamos a besarnos y a acariciar nuestros cuerpos totalmente desnudos. 
Entonces, cuando ya no podíamos más, separé ligeramente mis piernas y Niall entró en mí.

Y entre besos y dulces caricias, llegamos al clímax. 

Fue un momento tan… Especial. 
Las mariposas de mi estómago estaban rebosantes de alegría. Tanto, que se pusieron a bailar. 
Pero pronto apareció mi subconsciente para recordarme que no todo serían sonrisas. ‘’Recuerda, en una semana, ya no estarás con él’’ me repetía esa estúpida vocecilla. Pero hice oídos sordos. En ese instante solo existíamos Niall y yo. Nosotros. 

Nos pasamos minutos tirados en la cama. Abrazados. Se estaba demasiado bien…

Y… ¿Sabéis que pasó en ese momento? Sí, exacto, lo que pasa siempre que estoy con él y a gusto. Alguien nos interrumpió. Y por ‘’alguien’’, me refiero a mi hermano.
Me llamó para preguntarme si estaba bien -¿Bien? Estaba genial.-  Y para decirme que en breves llegarían. Por lo que tuvimos que levantarnos de la cama y vestirnos. 


Acompañé a Niall hasta la puerta para despedirme.
-Adiós, Sophia. –Me abrazó fuertemente.
-Adiós, Niall. –Y ahí van, las lágrimas comienzan a desfilar por mi cara.
-Soph… No… No llores, por favor. 
-Lo siento. Pero, sé que este será el final…
-Sophia, escúchame. –Hizo que le mirara a los ojos. -¿Acaso ya no te acuerdas de lo que te dije aquel día en el parque? Te dije que eras mi princesa, que no te iba a abandonar nunca. Y te dije que siempre te iba a amar. Sophia, este no será el final. –Sí, eso era lo que me había dicho, bueno, más bien, prometido. Y no mentía.
-Niall… Te quiero. –Le dije mientras le abrazaba.
-Y yo a ti. 

Nos separamos y se fue.


Unos minutos más tarde llegaron todos del paseo. 



**Una semana después**


Se acabó. Había llegado el día de mi regreso a España.  Ya no había vuelta atrás. 

Las maletas ya estaban listas y ya estábamos de camino al aeropuerto; En pocas horas pisaría tierra española. 


Al llegar, mientras mi hermano facturaba las maletas, yo jugaba con el pequeño James. 

-Tu avión saldrá en poco más de media hora, hermanita. 
-De acuerdo…


Pasaron unos minutos y por megafonía, nos avisaron de que ya podíamos embarcar.
-Sophia. Te vamos a echar de menos –Dijo Kassandra llorando.
-Y yo a vosotros… -Para Soph, contrólate, no llores.
-Sophia… -Oh, no… Mi hermano había empezado a llorar. A la mierda, no puedo más. Lágrimas, sois libres de salir. –Sé fuerte ¿vale?
-Vale… Jason… Te quiero.
-Y yo a ti, hemanita…

Les dí un fuerte abrazo a cada uno, y me dirigí hacia la zona de embarque. 


-¡Sophia! -¿Qué pasaba? ¿Quién gritaba mi nombre?
Me giré. 
Niall venía corriendo hacía mí.
-¡Niall! ¿Qué haces aquí?
-No podía dejar que te fueras sin despedirme. Y sin darte esto. –Llevó su mano a su cabeza y se quitó la gorra. Era la misma gorra que llevaba el día en que le conocí.
-¿Por qué me das tu gorra?
-Es una excusa. 
-¿Una excusa?
-Sí, una excusa para poder volver a verte. Algún día tendrás que devolvérmela. –Sonrió.
Me abracé a él. Mierda. Otra vez las malditas lágrimas. No, esta vez no lloraría. 
-Te amo, Niall. 
-Te amo, mi pequeña princesa. 
Me dio un último y dulce beso en los labios y me aparté lentamente de él.
-Recuerda, esta no será la última vez que nos veremos. –Dijo sonriéndome. Y yo hice lo mismo.

Me alejé de él.


Ya en el avión tomé asiento. Y en cuanto despegamos, recordé las palabras de Niall: ‘’Esta no será la última vez’’.
Por favor, que no lo sea.

Me puse su gorra y miré la bella y, en esos momentos, diminuta, ciudad de Londres mientras en mi móvil se reproducía aquella canción…

Shut the door, turn the light off 
I wanna be with you, I wanna feel your love 
I wanna lay beside you, I cannot hide this 
Even though I try 
Heart beats harder, time escapes me 
Trebling hands touch skin, it makes this harder 
And the tears stream down my face 

If we could only have this life for one more day 
If we could only turn back time 
You know i'll be you life, your voice, your reason to be 
My love, my heart is breathing for this moment in time 
I'll find the words to say, before you leave me today...





Bueno, este ha sido el último capítulo (de momento) de la novela ''Fight for your dreams''. Espero que os haya gustado. 
¡Muchas gracias por leerla!





domingo, 24 de febrero de 2013

Fight for your dreams. Capítulo 12 'Malas noticias'




Apenas pude dormir por la noche, aquellas palabras de rencor que la gente me escribía impedían que conciliara el sueño.
Pasé parte de mi tiempo de desvelo mirando a aquel pequeño duende que dormía abrazado a mi. ¿Esta sería la última noche que dormiría con él? Espero que no.

Por suerte la noche se pasó rápida y amaneció enseguida.

-Buenos días, James. -Le dije al ver que abría los ojos.
-Buenos días, pequeña. -Besó mi frente.
-¿Tienes hambre?
-Muchísima.
-Vale, prepararé el desayuno. -Me levante de cama y me dirigí a la cocina.

Mi hermano y Sandra todavía no se habían despertado. Y al ser domingo tardarían en hacerlo.

Hice el desayuno y avisé a Niall, que vino corriendo a la cocina.
Después de todo este tiempo aun seguía sorprendiéndome su gran apetito.

-Soph, ¿Quieres que vallamos a dar un paseo después de desayunar?
-Yo preferiría volver a la cama contigo...
-Está bien. -Esbozó una sonrisa.

Y así fue, terminamos de comer y regresamos a la cama.


Durante varios minutos solo intercambiábamos miradas, pero más tarde intercambiábamos caricias que, poco a poco, se convirtieron en besos. En apasionados besos.
La excitación estaba en el aire. Pero, aunque las ganas de poseernos mutuamente estuvieran presentes en nosotros, no podíamos hacer nada. Como he dicho antes, mi hermano y Kassandra estaban en su habitación.
-Será mejor que paremos o seré incapaz de controlarme. -Me advirtió Niall.

Le hice caso, salí de la cama y él detrás de mí.
Nos vestimos y decidimos salir a pasear, como había sugerido esta mañana durante el desayuno.

Dejé una nota sobre la mesa de la cocina para avisar a mi hermano de mi ausencia.

Salimos del edificio y empezamos a caminar sin rumbo.

Todavía era temprano, lo que significaba que apenas había gente en las calles. Mejor. Sería un paseo tranquilo.

Estuvimos andando en silencio todo el tiempo, lo que me resultaba algo irritante. Pero ante aquella situación -Que yo me iría en poco tiempo -el miedo a hablar y decir algo que pudiera provocar lágrimas era abrumador. 


Mi hermano me llamó, interrumpiendo aquel silencio:

-¿Qué pasa Jason?
-Sophia, sé que estarás con tu novio, pero debo pedirte que regreses a casa, unos familiares de Kassandra nos han invitado a comer.
-¿Y no puedo quedarme en casa?
-Lo siento, pero no.
-Ja -Colgó.


-¿Quién era? -Preguntó Niall.
-Mi hermano, debo volver a casa...
-Vaya... Bueno, te acompañaré.

Niall me acompañó a casa.
Nos despedimos con un cálido beso y se fue.

Ya en casa mi hermano me obligó a cambiarme de ropa y ponerme algo más elegante. ¿Tan importante sería esa comida?

Ya listos cogimos el coche y en pocos minutos llegamos a la casa de los familiares de Sandra.

El tiempo que estuvimos en aquella casa fue el más frustrante de mi vida. Solo quería irme de allí.

Al regresar a casa mi humor había cambiado por completo. ¿Por qué? Pues porque acababan de darme una noticia que no me gustaba nada.
Los queridos familiares de Sandra nos habían invitado a pasar dos semanas en una casa que tenían en un lago en las afueras de la ciudad.

DOS SEMANAS. Las dos semanas que me quedaban aquí. Las dos últimas semanas que estaría con Niall...
Intenté convencer a mi hermano de que me dejara quedarme, pero mis esfuerzos fueron en vano.

Después de la discusión me encerré en la habitación. Quería llorar, pero no podía llorar, de la rabia no me salían las lágrimas.



Llamé a Niall para contarle lo sucedido:

-Niall... Tengo  que decirte algo.
-¿Qué pasa amor? Pareces angustiada.
-No... No podremos vernos estas dos semanas... -Un nudo se formó en mi garganta y me impedía tener una correcta pronunciación.
-¿¡Qué!? Pero si estos serán tus últimos días aquí. ¿Que ha pasado?
-Unos familiares de Kassandra nos han invitado a pasar estos días en el lago y mi hermano se ha empeñado en que valla. -Parecía que una lágrima quería escaparse de mi ojo.
-Bueno... No te preocupes... Seguro que podremos estar juntos antes de que te vallas. Confía en mi.
-Está bien... -Suspiré. -Tengo que colgar. Adiós, Niall.
-Adiós, Soph. Te quiero. -Colgué.

De nuevo me tiré en cama y clavé mi mirada en aquel calendario.
Dos semanas. Catorce días sin Niall...

¿Qué iba a hacer? ¿Que pasaría ahora?

jueves, 7 de febrero de 2013

Fight for your dreams. Capítulo 11 'Con cada lágrima'


Llevaba dos días encerrada en mi habitación, con la mirada fijada en un pequeño calendario que adornaba una pared, pensando en que solo me quedaban dos semanas para irme y preguntándome cada cinco minutos lo mismo: ‘¿Qué pasará después? ¿Volveremos a vernos? ¿Se acabará todo?’

Sandra y mi hermano interrumpían mis pensamientos a cada momento e intentaban hacerme salir de la habitación, pero no lo conseguían. Ainhoa me había llamado un par de veces, supongo que también estaría preocupada, puesto que no he dado señales de vida en estos días. Y Niall… Eran tantas las llamadas que me había hecho y tantos los mensajes que me había enviado, que ya eran incontables. Y llamadme estúpida, pero no le contesté. Estaba hundida.

-Sophia, tu hermano y yo saldremos a pasear con James. Nos gustaría que vinieras… -Aunque quisiera ir con Sandra, Jason y el pequeño James, no lo haría. Sé que si alguna ‘fan’ me ve me dirá algo horrible, como en las redes sociales…
-Lo siento Kassandra, pero no.

No insistieron más; sabían que les diría que no.

Se fueron y me quedé sola en casa, rogando que el tiempo retrocediera para volver al principio de las vacaciones e impedir que todo esto pasase. 

Pasaron las horas y alguien llamó a la puerta de casa así que fui a abrir. 
A medida que la puerta se iba abriendo una figura masculina quedaba al descubierto.

-Niall… ¿que haces aquí? –Pude notar sus ganas de llorar al mirarle a los ojos, y no le culpo, yo también estaría así si  estuviera en su lugar.
Me abrazó y, las lagrimas que llevaba aguantando desde hacía un tiempo, salieron.
-¿Por qué me has hecho esto? –Dijo entre sollozos.
-Perdóname, no quería hacerte daño… -Me sentí la peor de las personas en ese momento, Niall no se merecía que le tratara así. Verle de esta forma hacía que mi mundo se derrumbase… Quise llorar, pero después de dos días haciéndolo, ya no me quedaban lágrimas.
-Por favor, no lo vuelvas a hacer.
-No lo haré más, pero deja de llorar, se me parte el alma al verte triste. 

Le ayudé a secarse las lágrimas y pasó dentro.
Nos sentamos en el sofá y, otra vez, volvimos a sacar el tema de mi vuelta a España. 

-Sophia, ya te he dicho que aunque el verano se acabe, volveremos a vernos. Deja de pensar en ello.
-Lo sé, pero se me hace difícil. 
-¿Por qué?
-Porque seguramente pasarán meses hasta volver a estar juntos.
En ese momento se instaló un silencio en la habitación; me pareció eterno.
-Me gustaría poder decirte que no, pero posiblemente pase eso… Aun así, quiero que te quede claro que soñaré todas las noches contigo; eres mi pequeña. –Dijo sonriendo tiernamente y mirándome a los ojos para aportarme tranquilidad.
-Niall, te he echo sufrir estos días y aun así, tú… No te merezco…
-Es verdad, me haces sufrir. Pero solo me haces sufrir con cada lágrima que sale de tus ojos. Prométeme que no llorarás por mi cuando te vallas. -Suspiré e intenté sonreír.
-Te lo prometo. 
Me acercó lentamente a él para besarme pero, antes de que nuestros labios llegaran a tocarse, nos interrumpieron. 
Mi hermano y Sandra habían llegado de su paseo.
Nos levantamos del sofá rápidamente y al entrar, Jason nos vio a los dos en el salón.
Me puse muy nerviosa, tenía miedo de como podría reaccionar mi hermano.
-Soph, ¿Quién es tu amigo?
-Se llama Niall, le conocí poco después de llegar aquí. -Dije entre titubeos.
-De acuerdo. -Sonrió.
Estaba demasiado claro que mi hermano sabía que Niall no era solo un amigo, y es que no solo estábamos ruborizados sino que también estábamos cogidos de la mano. 
Aun así, me alegro de que no me haya dicho nada al verme con él.

-Soph, ¿Quiere tu novio quedarse a dormir? -Dijo Jason desde su habitación.
Miré a Niall y sonreímos ante las palabras de mi hermano. 
-Me encantaría. -Me susurró Niall.
Llevé a Niall a mi habitación y Jason le dejó un pijama.
Mientras se cambiaba de ropa yo ayudé a Sandra a preparar la cena.

Después de cenar, y mientras Jason y Sandra recogían la cocina, Niall y yo estuvimos jugando con el pequeño James. 
-Te ves adorable con el bebé en brazos. –Dije mirando embobada a Niall.
-Y tú eres adorable. –Dijo dándome un beso en la mejilla.
-Oh, pero que tiernos. –Claro, ya faltaba Sandra…
-Kassandra, por favor. -Empezaba a ruborizarme de nuevo.
-Perdón, pero es que sois tan monos… 
-Vamos Sandra, no les molestes. –Dijo mi hermano. –Aunque tienes razón, hacen una pareja estupenda. –Me guiñó un ojo y yo volví a sonrojarme.

Al cabo de un rato Jason y Sandra acostaron a James y poco después ellos se quedaron dormidos. 
Niall y yo no éramos capaces de conciliar el sueño, por lo que estuvimos charlando un buen rato; Se dedicó a contarme cosas que le habían sucedido a él y a los chicos en sus conciertos y sus viajes, me reí bastante. 
Hubo un momento en el que Niall se calló y se quedó mirándome.
-Qué pasa?
-Nada. Es solo que me encanta verte sonreír.
-Si sonrío es gracias a ti. -Le besé. -Te quiero.
-Y yo a ti pequeña.

Me acomodé en su pecho y, a los pocos minutos, me quedé dormida.


domingo, 20 de enero de 2013

Fight for your dreams. Capítulo 10 'Preguntas'


El abrazo duró poco, y es que tuvimos que separarnos porque unas fans volvieron a acercarse a nosotros.
Yo me fui de allí dejando a Niall solo con las fans; No quería que me vieran llorar y que luego comentaran cosas en las redes sociales.
Esperé a Niall apoyada en un árbol que había a unos metros de allí.
Pasé aquellos minutos mirando a los niños pequeños jugar en el parque y pensando en las palabras que Niall me había dicho un instante antes ''Nada ni nadie podrá separarnos''. 
Mismo él sabía que, aunque estuviéramos enamorados, tendría que dejarme ir: Yo era menor de edad y aun no había terminado mis estudios en España.
Unas semanas... Apenas unas semanas me quedaban de él. Y después, nada. Todo se quedaría en nada... O no?

-Nos vamos, pequeña?
-Si, vámonos, quiero irme a casa, estoy cansada.
-De acuerdo.

Hablando de casa, en todo este tiempo no había recibido llamadas de Jason preguntando donde estaba. Que extraño.

De camino a casa no le dirigí ninguna palabra a Niall, no sé, no me salía. Y él sabía de sobra que no quería hablar, aunque intentara disimularlo con una sonrisa forzada cada vez que me miraba.

-Ya hemos llegado. -Se abalanzó sobre mi y me abrazó. No sé el porque, pero volví a empezar a llorar de nuevo. -Por favor Soph, no me hagas esto... Deja de llorar...
-Lo siento Niall, pero es que es lo único que quiero hacer en estos momentos. -El nudo en la garganta apenas me permitía decir las palabras correctamente. Era demasiado molesto.
-Escucha, aun faltan dos semanas hasta que tengas que irte... -Le corté en mitad de la frase.
-No me lo recuerdes... -Agarró mi cara y la alzó para clavar sus ojos en los mios.
-Pero te prometo que estas dos semanas serán inolvidables. -Me salió de dentro una pequeña sonrisa. -Que era eso? Una sonrisa? -Volví a sonreir y el hizo lo mismo. -Ves, así estás mejor, y así es como te quiero ver estas dos semanas. Entendido?
-Si, entendido. -Sonreímos.
Me dio un beso en la frente, se separó lentamente de mi y se fue.

Sequé mis lágrimas con las mangas de la chaqueta y subí. Antes de entrar por la puerta suspire e intenté relajarme, no quería derrumbarme otra vez delante de Jason y Sandra.
-Valla hermanita, por fin llegas. Que tal lo has pasado? -Jason me miraba sonriente, que pasaba aquí? Sandra se habrá ido de la lengua y le habrá contado a mi hermano donde he pasado la noche? Necesitaba explicaciones. Busqué la mirada de Kassandra y cuando la ví me sonrió. Definitivamente no entendía nada... 
-Lo he pasado bien... -Dije aun preguntándome a mí misma si estábamos hablando de lo mismo mi hermano y yo. -Pero estoy cansada, voy a echarme un rato en cama.
-De acuerdo, pequeña. -Otra vez me ha llamado pequeña...
Las lágrimas volvieron a querer apoderarse de mis ojos, pero no, esta vez no, no lloraré más, se lo he prometido a él...

Me fui a mi cuarto y mientras me cambiaba de ropa alguien llamó a la puerta de la habitación.
-Puedo pasar Sophia? -Era Sandra.
-Claro, pasa. -Entró sonriendo y emocionada. Supongo que querrá saber que tal ha ido mi cita.
-Y bueno Soph... -Ahí viene la pregunta. -Que tal con tu chico especial? -Que os había dicho...?
-Bien.
-SOLO BIEN? -Parecía decepcionada por mi respuesta, aunque bueno, yo tampoco podía resistirme a decir...
-HA SIDO GENIAL SANDRA, PERFECTA. -Si en el fondo, y aunque estuviera algo triste, yo estaba igual que ella de feliz. 
Kassandra me abrazó fuertemente y empezó a saltar conmigo en brazos. Resultaba patético.
-Sandra, para! 
-Vale, lo siento. -Me soltó y se sentó en la cama. Yo hice lo mismo. -Otra pregunta más...
-No Sandra, ahora me toca preguntar a mi. -Se calló y abrió los ojos como platos por mi reacción.
-Que pasa?
-Eso me gustaría saber a mi. Que ha pasado con Jason? No le habrás contado lo de mi cita, verdad?
-No seas boba, no le contaría eso a tu hermano ni loca, sabes como se pone.
-Entonces?
-Le he dicho que habías hecho unas amigas y que te habían invitado a una 'fiesta de pijamas' yse lo ha creído. 
-Vale...
-Me toca. -Ahí viene otra pregunta estúpida. Solo espero que no me valla a preguntar lo que estoy pensando... -Esas ojeras... -No, no lo hagas, no me preguntes eso. -Tú... Ese chico no te ha dejado dormir en toda la noche, eh? -No sé si fue la pregunta, su risa pícara o la forma en la que me miraba, pero me sonrojé y bueno... -SOPHIA! ES VERDAD?
-No sé de que me hablas Sandra. -Intenté disimularlo pero mis esfuerzos fueron en vano.
-LO HABÉIS HECHO!
-SANDRA! CALLATE! -Le di con la almohada en la cara. -Si gritas Jason se enterará.
-Perdón, pero... Oh Dios mío...
-Que pasa? No he hecho nada malo.
-No, si malo no es... -Me agarró fuertemente las mejillas y las pellizcó exageradamente. -AY MI PEQUEÑA, QUE SE ME HACE MAYOR! 
-SANDRA. -Aparté sus manos de mi cara bruscamente y cogí la almohada con la que le había pegado para taparme la cara.
-Vale, ya me voy. -Sonrió.
-Sí, mejor.
Salió de la habitación y me quité la almohada de la cara.

Iba a tumbarme para descansar pero sonó mi teléfono. Era Ainhoa; Otra más que quería interrogarme.
-Hola Ainhoa.
-Sophia... Has entrado en Twitter?
-Qué?
-Lo has hecho?
-Por qué debería hacerlo?
-Tú entra en Twitter.
-Pero Ai... -Colgó
Que pasaba? Esta llamada me había asustado. Que pasaba en Twitter?

Cogí mi portátil y me senté en la cama con él. Busqué Twitter en internet e inicié la sesión. Que era esto? Tenía miles de seguidores y miles de menciones. Me puse a leerla y el corazón me dio un vuelco. 
Todas esas veces que se montaba drama en el fandom por causa de las relaciones de los chicos, todas esas críticas e insultos a sus novias... Ahora podía entender como se sentían cuando eso ocurría, porque ahora YO, era el centro de todo aquello: Fotos de nosotros cogidos de las manos, fotos abrazados y, la foto que más incomodó a las fans... La foto de nuestro beso.
Odio. Nada más que odio hacía mi.
Ya basta. Era demasiado, no podía aguantar más... Me dejé invadir por la tristeza y las lágrimas inundaron mi cara.
Por qué a mi? Por qué? No he hecho nada malo. 
Acaso es un delito estar enamorada, besar a la persona que amas, disfrutar de sus abrazos? Acaso es un delito cumplir tus sueños? Yo creo que no...

Mi móvil volvió a sonar; Niall. Que pasaba ahora?
-Sophia...
-Que pasa?
-Ya lo has visto, verdad?
-No sé de que me hablas...
-Puedo oír como lloras.
-Niall, yo... -Intenté hablar pero, otra vez, el nudo en la garganta me lo impedía.
-Soph, no hagas caso de todo eso. Nos queremos y eso e slo que importa...
-Me resulta dificil ignorarlo... -Se escuchó una voz masculina que le decía algo a Niall. Parecía uno de los chicos pero no pude escuchar bien.
-Soph, tengo que colgar, nos veremos mañana vale? 
-Vale...
-No llores más por favor... Te quiero.
-Te quiero... -Colgó.

Que no llorara? Eso era lo único que quería y podía hacer...

Apagué el portátil y hundí mi cabeza en la almohada.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Fight for your dreams. Capítulo 9 'Te prometo que...'



La suave brisa que entraba por la ventana se deslizaba por una parte de mi cuerpo desnudo y un escalofrío me hizo despertar.
Abrí los ojos lentamente y vi que Niall no estaba en la cama 'Donde estará?' me pregunté.
Me puse la ropa interior y busqué mi ropa, pero la camisa que Niall había tenido puesta la noche anterior fue lo primero que encontré y me la puse para levantarme e ir veloz a cerrar aquella ventana.

Estaba amaneciendo, y los rayos de sol iluminaban aquella cama en la que, hacía una horas los dos nos hicimos uno.
No pude evitar morder mi labio y sonreír al recordar aquello. Me sentía... Como si hubiera vuelto a nacer, era una sensación extraña, pero estaba a gusto conmigo misma. Tranquila y feliz al mismo tiempo. 

-Valla, ya te has despertado? Que pena... 
-Como qué que pena?
Niall se fue acercando a mi y pasó sus manos por mi cintura.
-Quería acostarme a tu lado de nuevo, te ves preciosa durmiendo. 
Acarició mi mejilla y me dio un tierno beso.
-Niall... Gracias por todo... Por lo de anoche... 
-No. -Sujetó mi barbilla y alzó mi cara para que nuestras miradas se clavaran una en la otra. -Gracias a ti por existir. Por aparecer en mi vida... Te quiero Sophia.
Acercó mi cara a la suya y nos fundimos en un corto pero dulce beso.

-Bueno, ya que estás despierta, que te parece si vamos a desayunar fuera? Yo invito.
-Me parece bien. Voy a cambiarme, espérame abajo.
-Vale. Por cierto Sophia... Esa camisa te queda muy bien, podrías ir así vestida siempre. -Dijo mirándome deseoso de arriba a abajo mientras se mordía el labio.
Yo me sonrojé y me reí. Niall, ante mi reacción, soltó una leve sonrisa.

Me cambié rápido y bajé; allí estaba Niall, esperándome en la puerta, llevaba aquellas gafas negras y la gorra que tenía puestas el día que nos conocimos. Estaba tan guapo...

-Ya estoy, nos vamos?
-Si, vámonos. 
Me dio la mano y sonrió. 
Empezamos a caminar y en poco tiempo llegamos a una cafetería, entramos y pedimos. 
Niall, como no, se pidió mil cosas para comer. 
No sé, pero me resultaba divertido verle comer, se veía muy mono.
-Nunca había conocido a una persona con tanto apetito como tú. -Él soltó unas risas ante mi comentario.
-Tranquila, te acostumbrarás. -Volvió a reír, y yo igual, pero mi sonrisa fue falsa, era una mezcla entre alegría y tristeza. 
En ese momento me había acordado de lo que pasaría en unas semanas. Si, el verano se acababa y, contra mi voluntad, yo regresaría a España en breves. 
Niall me miró extrañado, como si supiera que algo me pasaba.
-Soph, estás bien?
-Si, estoy bien. Por qué?
-Pareces preocupada. 
-No me pasa nada, tranquilo. 
-De verdad? Sabes que puedes contarme lo que quieras, voy a apoyarte en todo y ayudarte con lo que pueda.
-De verdad Niall, estoy bien, todo está bien. Es solo que estoy cansada, nada más...
-De acuerdo... 
No pareció convencerle mi coartada del cansancio, pero aun así se olvidó del tema y, yo, hice lo mismo. 

Terminamos el desayuno y nos fuimos.
Estuvimos hablando mientras paseábamos y la mañana se me pasó volando. 
Al pasar cerca de un Starbucks una avalancha de chicas vino hacia nosotros, corriendo y gritando. Al parecer se habían percatado de quien era mi acompañante. Y es que aun con gafas y gorra, era fácil reconocer al famoso Niall James Horan.
El susto y los nervios provocaron que le soltara la mano, agachara la cabeza y me apartara un poco de él. 
Me miró extrañado por lo que había hecho pero antes de que él hiciera nada, las chicas llegaron a donde estábamos.
Se sacó varias fotos con las fans y firmó algún que otro autógrafo. 
Casi nos íbamos cuando una de ellas se fijó en mi y me preguntó quien era y por qué estaba paseando con el. Yo seguía con la cabeza baja y entre titubeos solté unas palabras:
-Soy Sophia, una amiga de Niall.
-No. -Replicó Niall. Agarró mi mano y continuó. -Ella es mi princesa.
Todas las fans, incluida yo, nos quedamos boquiabiertas después de sus palabras. Yo me sonrojé de nuevo y fue entonces cuando Niall me acercó a él y me dio un beso delante de todos.
Durante ese instante que duró nuestro beso, miles de flashes nos iluminaron. En poco tiempo todo el mundo se enteraría de nuestra relación que, hasta ahora, había sido secreta. 
Cuando nos separamos, las fans empezaron a sonreír y aplaudir.
La verdad, después de todos los dramas que algunas montaban en las redes sociales cuando uno de los chicos salía con alguien, me esperaba algo peor. Pero al ver sus reacciones me alegré bastante. 
Algunas de ellas hasta quisieron hacerse fotos conmigo. Eran un cielo.
Nos despedimos de todas ellas y seguimos nuestro camino mientras reíamos por lo ocurrido.
-Bueno, además de mi apetito, también tendrás que acostumbrarte a esto.
-Podré hacerlo, no te preocupes.
-Aunque...
-Que pasa?
-No todas te tratarán así...
-Lo sé. Pero no me importa. Mientras estés a mi lado, me da igual lo que digan. 
Niall sonrió con mis palabras y me dio un beso en la mejilla.

Seguimos andando y a los pocos minutos llegamos a un parque.
Nos miramos y sonreímos; en aquel parque habíamos iniciado aquella estúpida guerra de cosquillas que nos había llevado a terminar tirados en el césped y más tarde a darnos nuestro primer beso. 
Algo en mi interior hizo que mi pecho pareciera hundirse, los recuerdos volvieron a hacerme pensar en que, dentro de poco, todo aquello acabaría.

Niall volvió a notarme mal, me obligó a sentarme en un banco y volvió a preguntar.
-Soph, por favor, dime que te pasa.
-No me pasa nada, es solo que...
-No me digas que estás cansada porque no me lo creeré. -Dijo sin dejarme terminar la frase.
-Niall...
-No Sophia, no hay excusas que valgan. Por favor, dime que es lo que hace que estés así, decaída.
-Está bien. -Suspiré. -Ya sabes que solo estoy aquí pasando las vacaciones... Que en poco tiempo me iré...
-Si, lo sé... 
-Pues tengo miedo.
-Miedo? A que tienes miedo?
-A que todo esto acabe. A no poder volver a perderme en tus ojos, a besar tus labios, a acariciar tu pelo, a ver tu perfecta sonrisa, a oler tu perfume, a no poder volver a dormirme escuchando el latido de tu corazón... Miedo a que lo nuestro no se quede en más que un amor de verano. Tengo miedo a perderte... -Las lágrimas brotaron de mis ojos de repente. Niall se levantó y se arrodilló enfrente de mi imitando la típica postura de 'pedida de mano'.
Apartó mis manos de mi cara y las dejó sobre mis rodillas. Con una mano me sujetó la barbilla y buscó mi mirada.
-Sophia, nada de eso pasará. Puede que el verano se acabe pero, recuerda, eres mi princesa y no te voy a abandonar nunca. Haré lo imposible por estar cerca de ti. Prometo que tú serás la única dueña de mis besos, la única que hará que me pierda en una mirada y que la primera persona que veré cada mañana cuando me despierte, serás tú. Sophia, te prometo que mi amor por ti, será eterno.

Sus palabras se clavaron en mi corazón y me hicieron llorar, pero esta vez eran lágrimas de amor y felicidad. 
Me puse de pie y le ayudé a reincorporarse para abrazarle.
-Niall, yo... -No me salían las palabras, solo era capaz de llorar.
-Tranquila pequeña... 
Su tono de voz y la forma en la que me acariciaba el pelo hizo que me calmara un poco. 
Me pegó más a él hasta que pude notar el latir de su corazón y me susurró al oído:
-Sophia, te prometo que nada ni nadie podrá separarnos.